SEGUIDORES

lunes, 7 de abril de 2014

UNA DE AVUTARDAS.


 
Avutarda apareciendo entre la bruma del amanecer.

Este fin de semana les he dedicado una jornada a las avutardas cerca de casa. Me he acordado mucho de Agustín Mogena. Él siempre me ha comentado que lo realmente bonito de las avutardas es el establecimiento de la jerarquía. Yo, como mero aficionado, siempre había pensado que ese comentario era la típica frikada del experto, que lo bonito era el cortejo, que es lo que busca la gente, ruedas, cópulas y todo eso.
 
Grupo de machos en formación antes de iniciar una carga cerro arriba a la carrera. El primero de abajo parece amenazar a los machos del cerro



Pero resulta que mirando las avutardas empecé a ver ese juego de los machos, casi un deporte y, aunque lo más duro de estas contiendas ya ha pasado, aún bailan algunas posiciones en el escalafón. Aún con mi absoluto desconocimiento de las reglas de estas contiendas, no pude dejar de disfrutar con una partida de unos 18-20 machos, que distribuidos casi como una formación militar realizaban cargas arriba y abajo de los cerros, en perfecta sincronía, unas veces andando y otras a la carrera. En los extremos de las zonas que eran barridas por estos machos había otros pequeños grupos de machos, que reaccionaban con la típica postura de amenaza. A veces eso era suficiente y la ofensiva se detenía, otras los defensores retrocedían y al menos un par de veces parece que en una vaguada pudo haber más que palabras (aunque fuera de nuestra vista).

 

Macho amenazando a los machos que ascienden a la carrera hacia ellos.



De vuelta al combate.


El juego se prolongó durante varias horas de carreras y vuelos cortos, lo que provocó continuos jadeos entre los participantes, que apenas paraban un momento a picotear comida y a intentar reparar pequeños daños en su plumaje. La partida acabó bruscamente cuando apareció un joven de Águila real y toda la gallardía se fue a pique indecorosamente y todos aquellos aguerridos machos huyeron como grandes gallinas en todas direcciones.
La conclusión: siempre hay que hacer caso a un experto, sobre todo si es de los de verdad.


 

3 comentarios:

  1. La palabra experto pienso que me viene grande, tan solo estoy aprendiendo, como todos. Lo que si es cierto es que tengo la suerte de llevar diez años trabajando con esteparias en un lugar privilegiado como es Llanos de Cáceres y esta proximidad a sus especies es raro el día que no me reporta algo. Según mis observaciones, a estas alturas de abril la mayoría de los machos ya tienen adquirida su posición jerárquica, pero, sobre todo en los leks con abundancia de machos, queda durante prácticamente todo el celo, un grupo de machos más o menos nutrido, que aún no han adquirido jerarquía y continúan batallando, aunque mayormente ejercen carreras, amenazas, "careos " ritualizados de desgaste, alguna agresión y sumisiones. Los combates más enérgicos quedaron atrás en los meses de enero, sobre todo febrero y primeras semanas de marzo, con los machos más cualificados que se disputan la posición en la jerarquía del grupo. Me gusta el macho entre niebla de tu serie fotográfica, ofrece el misterio del clima al celo de esta especie. También me agrada el macho ahuecando el plumaje, colocando sus galas para aumentar las posibilidades de alcanzar el agrado de las exigentes hembras y el excitado macho de espaldas, por que seguro que ve en lontananza algún antiguo rival con éxito en la empresa. En definitiva me gustan las imágenes de avutarda y lo hago extensible a tu blog, donde te expresas bien con letras y con imágenes. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cómo queda reflejado en tu comentario lo de experto no era una cortesía. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Jo, qué interesante sería hacer un vídeo con esas carreras de las que habláis...
    Un saludo

    ResponderEliminar

Related Posts with Thumbnails