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martes, 21 de junio de 2011

LA TEJEDA DE TOSANDE IN MEMORIAM. Dehesa de Montejo, Palencia.

Pocos tejos tan fotografiados como este bellísimo ejemplar.

Posiblemente sea la tejeda más conocida y visitada de España y aunque, desde mi punto de vista, no es tan impresionante como las de Casaio http://desdeeltorreon.blogspot.com/2011/02/el-teixadal-de-casaio-casaio-ourense.html o El Sueve http://desdeeltorreon.blogspot.com/2010/10/la-tejeda-del-sueve.html , si que me parece imprescindible para cualquier amante del Tejo, por la belleza del  porte de algunos de estos ejemplares y, sobre todo, porque pocas veces nos resulta posible ver juntos a varios centenares de estos magníficos árboles.

El hayedo con los tejos en la falda de la Peña Cantonal.

Guardo un grato recuerdo de la visita, que no creo que sea capaz de repetir ahora que ya han abierto una senda con pasarelas de madera entre los tejos. Es el eterno dilema del conocido desarrollo sostenible. El día anterior habíamos hecho muchos kilómetros y rematamos la jornada con un maratón gastronómico en un restaurante de Cervera de Pisuerga que casi me cuesta la vida. Salimos del hotel a cenar para despejarnos un poco y caímos en un restaurante muy curioso y recomendable, dirigido por un vaquero-micólogo-cocinero:

-Mientras os decidís, probad esta cecina que preparo en invierno para no aburrirme con la carne de mis vacas.

-Bueno, vale, comeremos ternera, pero poco que hay que dormir.

-Machote, tú te zampas un chuletón y ni te enteras ¿y la señora?

-Pues…

-Perfecto, chuletón y solomillo. Por cierto, también soy aficionado a las setas y precisamente hoy he cogido unos boletos que están de morirse. Mirad todas las mesas tienen setas.

-Pues…

-Perfecto, os las traeré de entrante mientras os preparo la carne.

-¿Crees que nos disparará si salimos corriendo?

-Aquí están, sabor auténtico de la montaña. ¿Cómo queréis la carne?

-Pues…

-Perfecto, os traigo otra botella de vino…

 Abrumado con semejante torbellino, con más de una botella de vino, medio kilo de vaca palentina y un extenso muestrario de las setas comestibles de la montaña en mi estómago me fui a la cama. Realmente todo estaba exquisito y volveremos al restaurante si pasamos por allí, pero jamás para cenar. Sobra decir que tuve alucinaciones esa noche. A la mañana siguiente me preocupaba mi pésimo estado.

Un espejismo, lo que parecía un joven árbol resultó ser un brote.


Un corro impresionante.

La Tejeda de Tosande es la agrupación de tejos más accesible que conozco y en poco más de una hora de tranquilo paseo uno llega a los primeros ejemplares. Eso fue una suerte para mí aquel día, pero es un problema para la conservación del lugar. Llegados a los tejos me sorprendió la cantidad de árboles dañados por el hacha, esto crea unos árboles más achaparrados, pero con unos troncos más gruesos y tortuosos, creando por momentos una mezcla de bosque de cuento y jardín de bonsáis. La regeneración es nula por exceso de herbívoros, una desagradable norma en casi todas las agrupaciones de tejo que conozco.

Una vista desde la parte alta de la tejeda.

Antes de regresar merece la pena exigirle un poco más a nuestro trasero y subir toda la ladera para ver la tejeda desde arriba (1792 m en la Peña Cantonal), en una zona de matorral rastrero muy interesante con enebros, brecinas y arándanos.

2 comentarios:

  1. ¿Cómo puedes superarte a cada nuevo reportaje? A ver si me lo explicas algún día, Alberto. En cuanto a esa cena, también te la envidio. Aparte las alucinaciones, donde esté el boleto, que se quiten los níscalos (rovellons, les llamamos por aquí). Un saludo,

    Ramón García

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  2. FENOMENAL PAISANO SALUDOS DESDE MADRID

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