SEGUIDORES

Mostrando entradas con la etiqueta MONFRAGÜE.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MONFRAGÜE.. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2019

Diez razones para hacer la ruta de la umbría de las Corchuelas en Monfragüe (de la Fuente del Francés a la Casa de los Camineros).


Con un abrigo de pinturas rupestres en la solana, un castillo en la cuchilla, uno de los pocos puentes que cruzaba el río Tajo en el sopie y cortada por una Cañada Real, está claro que no estamos ante una sierra virgen. Por suerte, los bosques mediterráneos están preparados para aguantarlo casi todo y bastan unas pocas décadas de conservación para alcanzar un notable grado de naturalidad.

Aquí van mis diez razones:

1ª Porque el bosque, para poder ser llamado así, debe estar “sucio”, con todas su especies y todos su estratos.

Quejigo rodeado de arbustos y lianas.


2ª Porque las lianas no son solo cosa de las selvas, como podremos comprobar.

Liana monumental de Madreselva.


3ª Porque, siento decirlo, nuestra especie no inventó las cajas nidos.

Oquedad en un viejo Quejigo.


4ª Porque aunque no lo creamos los alcornoques pueden vivir con su corcho y no les hacemos ningún favor despellejándolos cada 9 años.

Es muy raro observar viejos alcornoques con su  aspecto natural.


5ª Porque hay pocas cosas más bonitas que un árbol creciendo con su porte natural.

Quejigo que no conoce el hacha.


6ª Porque conoceremos el secreto de la inmortalidad de los árboles.

Brotes basales de un viejo Quejigo.


7ª Porque podremos comprobar cómo, aún en el siglo XXI, lo mejor para estabilizar una ladera sigue siendo un bosque.




Árboles y arbustos fijando y revegetando una pedriza.



8ª Porque nunca volveremos a preguntarnos por qué se llama Brezo arbóreo al Brezo arbóreo.

Brezos arbóreos de más de 6 metros de altura.


9ª Porque la Selaginella denticulata es uno de los helechos más bonitos que hay, por mucho que se parezca a un musgo, y una de nuestras plantas más primitivas.

Selaginella denticulata


10ª Porque es cardiosaludable, sobre todo sus primeros 20 minutos. Pensar en esto nos ayudará.

Parte inicial del sendero.



martes, 2 de febrero de 2016

Para los que irán a la FIO. La fresneda del Malvecino. Parque Nacional de Monfragüe.

Viejos fresnos trasmochos y tamujos ramoneados.

Siempre he pensado que ser una referencia mundial para la observación de rapaces predispone al visitante, que corre el riesgo de no valorar este espacio en toda su justa medida. Un ejemplo: Monfragüe da cobijo a una de las mejores colecciones de bosques de ribera mediterráneos de Extremadura. No es un pensamiento original mío, pues ya Unamuno, tan poco dado a los excesos de flores, consideró los sotos del río Tajo a su paso por Monfragüe como uno de los lugares más idílicos de España. Los embalses acabaron con eso y los ciervos causan muchos daños a lo que sobrevivió, pero, con todo, los bosques ribereños de los arroyos Riofrío, del Cubo o Calzones siguen siendo de lo mejor de Extremadura.



Las fresnedas mesomediterráneas luso-extremadurenses son uno de los bosques más castigados por la mano del hombre. Sin duda, el hecho de distribuirse en buena medida a lo largo de los cauces que cruzan las mejores tierras agrícolas tiene la culpa de ello. De hecho, hoy día en demasiadas ocasiones consideramos la presencia de este tipo de bosque cuando encontramos algún fresno testimonial a lo largo de un cauce desnudo, en una labor casi forense.

Pasarelas de madera en la zona más angosta del recorrido.

Por suerte, en Monfragüe no todos estos bosques están dentro de zonas de reserva no visitables, de hecho, la magnífica fresneda del Arroyo Malvecino se puede visitar desde Villarreal de San Carlos en un corto paseo. Para esto también están los Parques Nacionales.

El Arroyo Malvecino es un cauce modesto, que sufre un fuerte estiaje que impide que los alisos desplacen a los fresnos. Además, en un corto tramo podemos ver distintas morfologías de cauce: de tranquilo arroyo de aguas lentas, pasando por remansos con pocetas, a pequeña garganta encajada, que permite la formación de bellas comunidades colgantes de helechos y hepáticas sobre las rocas rezumantes situadas sobre el cauce. En todos estos tramos los fresnos son la especie dominante con ejemplares de todas las edades, entre los que sobresale un puñado de árboles notables con su porte natural, junto a otros viejos que muestran la huella de antiguos desmoches y avenidas. En algunos tramos la densidad de fresnos crea un ambiente umbroso y fresco, con troncos cubiertos de musgos y suelos tapizados de Flor de jarro. Junto a ellos se encuentran algunos almeces, viejas lianas de Parra silvestre y un cordón espinoso de tamujos, acompañante típico de estas fresnedas del suroeste ibérico y que, por exceso de ramoneo, apenas si muestran los típicos tonos rojizos de las yemas de esta especie durante el invierno. No faltan tampoco los juncales de Junco churrero, ni los verdes vallicares con Menta de burro en las orillas, que atraen a los ciervos como un imán.

Esta Cornicabra es una de las joyas de Monfragüe.

Durante este recorrido también nos cruzaremos con un monumental ejemplar de Cornicabra al atravesar el encinar de ladera. Está al borde del camino, no hay pérdida. Se trata de un ejemplar muy viejo que abandona su madurez para adentrarse en las primeras fases de la senescencia.
Related Posts with Thumbnails