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domingo, 23 de noviembre de 2014

RECUERDOS ODONATOLÓGICOS: LA PERDIGONÁ.


Onychogompus uncatus. El saltarrocas de garganta.


Ayer, comiendo con unos compañeros durante el V encuentro de blogueros de Extremadura, recordé una anécdota de mis primeros tiempos con las libélulas, hace ya muuuchos años.

Mientras mis amigos reposaban la resaca durante la siesta, yo me dediqué a rebuscar libélulas en la garganta cercana metido en el agua hasta las rodillas, habíamos acampado cerca de Jarandilla, donde por casualidades del destino se celebraban las fiestas esos días.

Mi movimientos debían resultar patosos y cómicos, con los pies doloridos por los cantos rodados pero evitando moverme bruscamente para no asustar aún más a los caballitos del diablo y otras libélulas. Eso debió ser demasiado para un cabrero que descansaba a la sombra de la garganta y se acercó hasta donde me encontraba.

-       -  Buenas ¿qué hacemos?
-      - Ummm, intento ver que libélulas son estas, pero con tanto calor están como avispas y no paran.


No hubo más palabras, el cabrero se agachó, agarró un puñado de arena gruesa de la orilla y lo lanzó hacia una libélula que venía hacia nosotros en vuelo rasante. Un disparo certero y la perdigonada frenó en seco a la libélula, que cayó al agua. La miré con cara de asombro, flotando muerta con sus alas llenas de desgarros, luego miré al cabrero que, mientras se marchaba en silencio, parecía decirme con su gesto “ahí la tienes”. Creo que ese fue el día en que decidí incluir una manga entomológica en mi equipo.

jueves, 30 de mayo de 2013

EL GEOPARQUE DE VILLUERCAS, IBORES Y LA JARA



Recupero aquí  mi foto favorita de Macromia splendens.

No voy a entrar a valorar los valores geológicos incuestionables del Geoparque de Villuercas pues seguramente cometería buen número de errores. Lo que es cierto es que este lugar nos permite reconstruir el pasado remoto, aunque sea sólo mentalmente, interpretando sus maravillosos fósiles, pliegues y fallas. Sólo por esto ya merece la pena acercarse a conocerlo.

Pero dejando a un lado las piedras, este Geoparque también nos ofrece una maravillosa oportunidad de revivir de manera modesta, es cierto, pero completamente viva los avatares que durante las últimas glaciaciones iban a configurar lo que es nuestra actual fauna y flora.


 Sólo se conoce una población de Daboecia cantabrica en Las Villuercas.

Eligiendo algunos puntos de río Ibor uno puede sentarse a la orilla del río bajo la sombra de algún ejemplar de Loro (Prunus lusitanica), un árbol que mantiene en esta comarca buena parte de los últimos individuos del continente. Con suerte, se dejará ver alguna Libélula brillante (Macromia splendens) volando velozmente a 1 metro de la superficie del agua mientras defiende su territorio. Exactamente la misma imagen que se lleva repitiendo en esta zona desde hace más de 3 millones de años, al igual que ocurría en buena parte de Europa antes de que las últimas glaciaciones acabaran con prácticamente todas las especies subtropicales, incluyendo al Loro y a la Libélula brillante.


Ejemplares de Prunus lusitanica en un abrigado barranco de Las Villuercas.
La imagen típica de un refugio de flora.

Paseando por algunas de las umbrías más frescas de la zona más alta de la comarca, puedes sorprenderte con alguno de los últimos ejemplares de Abedul (Betula alba) y Roble carballo (Quercus robur), o incluso descubrir las matas de Arándano (Vaccinium myrtillus) en los mismos lugares donde los osos las buscaban hace cientos de años. Son posiblemente las especies más representativas de los bosques boreales de origen Eurosiberiano que llegaron a la comarca durante las fases frescas y húmedas de las últimas glaciaciones. Hace unos 8.000 años el clima se tornó mediterráneo con una fuerte sequía estival y estas especies también desaparecieron de la Europa Mediterránea. Habían sustituido a las especies subtropicales y ahora ellas mismas eran desplazadas. Curiosamente en esta comarca unas y otras pudieron refugiarse y mantenerse relativamente próximas.



Una turbera del Valle del Guadarranque.

Podemos encontrar repartidas por enclaves favorables de la comarca otros ejemplos de especies relictas. Entre las especies supervivientes del Terciario podemos citar a la insectívora Flor del Rocío (Drosophyllum lusitanicum) y a la Azucena portuguesa (Paradisea lusitanica), hoy casi desaparecida aquí, o al Cambrón (Echinospartum ibericum) y al Cenizo (Adenocarpus argyrophyllus) como reliquias de los matorrales de cumbres de leguminosas del Plioceno (hace entre 5 y 2 millones de años). Posiblemente las especies más conocidas de origen eurosiberiano en la comarca sean las plantas asociadas a la turberas como el Brezo vizcaíno (Daboecia cantabrica), el Brezo de turbera (Erica tetralix) y las insectívoras Rosolí (Drosera rotundifolia) y Grasilla pálida (Pinguicula lusitanica).
 

martes, 12 de junio de 2012

Cordulegaster boltonii.

Macho de Cordulegaster boltonii subsp inmaculifrons. Sierra de Gredos, Cáceres.


La Libélula tigre (Cordulegaster boltonii) es una de esas visiones que uno espera encontrar siempre que se acerca a una zona con aguas corrientes y frescas. No importa que no sea precisamente un bioindicador fiable, ya que soporta un cierto nivel de contaminación (la he visto tranquilamente en una zona del río Jerte donde hay vertidos, permanentemente denunciados, de una industria conservera).

Pocos odonatos hay tan inquisitivos como esta especie. Los machos mientras vigilan su territorio vuelan incansablemente arriba y abajo sobre el cauce a unos 30-150 cm de altura, no dejaran libélula tranquila y serán feroces con otros machos de su especie. Como las personas entramos dentro de su altura de patrulla, muchas veces nos vemos sorprendidos por dos ojazos verdes que nos miran a poca distancia, suspendidos en el aire con un increíble vuelo estacionario. Parecería que está midiendo nuestras fuerzas, como si pensara en expulsarnos del territorio. Si le ignoramos seguirá su patrulla, pero cada vez que pase por el lugar donde nos encontramos repetirá su inspección. Seguramente tras dejarnos irá pensando ¿quién este cabrito que no se aparta?, ¿acaso no es él el rey del arroyo?

Hembra de Cordulegaster boltonii subsp. algirica durante la puesta. Las Villuercas, Cáceres.


Si el macho es así de macarrilla, la hembra no le va a la zaga. Si tiene que poner sus huevos, los va a poner por huevos…No importa que un tipo plasta esté refrescando sus pies en el banco de arena que ella había elegido, se colocará entre sus piernas y comenzará a clavar sus huevos uno a uno en la arena, sin importarle la cara del agotado paseante, que observará, sin atreverse a mover un músculo, como ese bicho sube y baja rápidamente entre sus piernas como un martillo. Mala suerte si decides hacer una foto a una planta carnívora en una zona de la turbera que ella ha decidido utilizar para su puesta, se interpondrá continuamente delante de tu objetivo con su vuelo de puesta, porque ella tiene que poner sus huevos allí exactamente. Finalmente siempre consiguen que te avergüences de tu torpeza.

Son tan chulos que una vez leí el caso de un macho que patrullaba siguiendo el curso de un pequeño arroyo que habían enterrado con tubos y sobre los que habían colocado un pavimento. A él no le engañaban.

martes, 14 de junio de 2011

EL ÚLTIMO EMPERADOR. Anax imperator.

Anax imperator cazando sobre boñigas de vaca.


El emperador (Anax imperator) dominaba con mano firme la pequeña charca abrevadero. En su continuo patrullar era implacable y todos los machos del resto de las especies, superados en tamaño y gallardía, debían emigrar u ocultarse entre la vegetación para no ser vistos.


Aproximación rasante de hembra de Libellula depressa.


Realizando la puesta.


Tanta tiranía escondía, sin embargo, a un padre preocupado con el porvenir de sus hijos. Es sabido que no hay peor enemigo para una larva de libélula que otra larva de libélula y así, las más fuertes se comerán hasta la última de las más débiles si la charca es pequeña. Esto lo sabe el emperador, como también sabe que sus hijos crecen más despacio que los de sus rivales, siendo con esto vulnerables ante ellos. Por eso hace bien el emperador al ser implacable con otras libélulas, como Libellula depressa u Orthetrum cancellatum, impidiéndoles poner sus huevos en la charca reservada a sus hijos.

Por desgracia el emperador no es una máquina y de vez en cuando tiene que comer. Así, ante la aparente tranquilidad de la charca, decidió ir hasta las boñigas de vaca del prado cercano, donde capturó algunas moscas. Su descuido no pasó inadvertido para una furtiva hembra de Libellula depressa, que apareció con vuelo rasante y colocó su puesta sobre unas algas flotantes dentro de la charca del emperador. Una operación rápida, perfectamente comparable a una incursión militar. Pero las desgracias del emperador no habían terminado aún. Justo en el momento en que el emperador dejaba la charca, la emperatriz se dispuso a realizar la puesta, encontrándose desprotegida frente al violentísimo acoso de un macho de Orthetrum cancellatum, que había ocupado el puesto del emperador en su ausencia. La emperatriz acosada decidió abandonar su charca y depositó los huevos en una charca mucho más pequeña situada a escasa distancia.


Macho de Orthetrum cancellatum ataca a la hembra de Anax imperator.


Cuando regresó el emperador la charca volvió a ser un lugar desierto, salvo por unas parejas de Sympetrum fonscolombei, cuyas larvas no suponen una grave amenaza para las larvas de Anax imperator, más bien, son una presa potencial.


Hembra de Anax imperator realizando la puesta.


El emperador continuó la vigilancia de una charca que ahora contenía los huevos de su rival, mientras que los suyos, por obra de otro de sus rivales, se criarían en una charca mucho más modesta ignorada por él. Pero quién sabe si esta charca no es ahora más segura, mientras que en su charca las larvas de Libellula depressa y Orthetrum cancellatum se preparan para aniquilarse mutuamente. La Naturaleza es lo que tiene.

sábado, 15 de enero de 2011

Macromia splendens (Splendid cruiser).


Macho adulto descansando en Las Hurdes, Cáceres (España).

Cuando una especie está tan amenazada que se encuentra al borde de su extinción no suele ser apropiado sacar conclusiones sobre sus requerimientos vitales. A no ser que los conociéramos de otras épocas en las que la especie no estaba tan amenazada, algo que se me antoja difícil en la inmensa mayoría de los casos.

Digo esto porque muchas veces convertimos a estas especies amenazadas en auténtica porcelana fina, muy delicada y exclusiva, de modo que parece que no queda más alternativa para ellas que la extinción, ya que son especies para las que ya no hay hueco en este Planeta. Cometemos con ello una gran injusticia.

Un buen ejemplo de esto es Macromia splendens, una de las libélulas más amenazadas de Europa, también una de las más bellas. Se trata del único representante europeo de un género tropical extendido por África y América. Con las glaciaciones cuaternarias las Macromia norteamericanas se replegaron a Centroamérica, las europeas simplemente desaparecieron. Bueno, no del todo, en realidad unas pocas quedaron en zonas muy reducidas del sur de Francia y la Península Ibérica.

Cópula natural de Macromia splendens, un momento casi irrepetible. Sierra de Gata, Cáceres (España).

Del estudio, relativamente reciente, en Francia de esas escasas poblaciones se extrajo un retrato de la especie muy atractivo y casi romántico, una joya del Terciario con unos requerimientos de hábitats muy concretos, tanto era así que en Francia no existían otros ríos iguales donde pudieran vivir las Macromia. Parecía como si las glaciaciones del Cuaternario hubieran acabado la semana pasada, miles de años de actividad humana no habían ejercido influencia sobre la actual distribución de la especie.

Pero claro, de tanto estudiar una cosa terminas por aprender algo. Aparecieron nuevas poblaciones que a duras penas sostenían el retrato previo. La especie también se comenzó a estudiar en España y aparecieron nuevas localidades, muchas de las cuales tampoco se correspondían con el modelo de refugio durante las glaciaciones. En Galicia, la zona más densamente poblada, sus inicialmente escasas poblaciones en tramos de río magníficamente conservados con grandes bosques de ribera dieron paso a poblaciones mucho más numerosas en pequeños embalses de cabecera sin rastro de vegetación ribereña. En Extremadura ocurría lo mismo, las citas históricas se correspondían con el modelo de la reliquia, pero las citas recientes mostraban poblaciones numerosas en embalses de cabecera rodeados de pinares de repoblación y dentro de los tramos de río sentían una inoportuna predilección por los represamientos de las piscinas naturales menos concurridas y azudes.

Zona de caza y apareamiento de Macromia splendens.

La cosa estaba clara, durante años se buscó a la Macromia en hábitats muy amenazados y escasos y no se consideró la influencia humana en su distribución actual. Mientras esto ocurría, Macromia splendens se había buscado la vida y encontró que determinados embalses pequeños con aguas templadas y poco contaminadas le venían bastante bien para sacar adelante a sus larvas, aunque tuviesen que renunciar a sus posaderos en árbol. A la hora de cazar tampoco encontraron mayores inconvenientes al cambiar los robledares por brezales y plantaciones de pinos.

Algo tenía que tener esta pequeña criatura de origen tropical para haber sobrevivido durante milenios a un gélido clima glaciar y haber hecho lo mismo durante otros largos milenios en una de las zonas más intensamente pobladas por los humanos. Corren el riesgo ahora los ríos con Macromia splendens de que se considere que los embalses de cabecera son esenciales para la supervivencia de la especie o que se plantee la restauración de las barreras que retienen el agua. Que viendo cómo funciona nuestro cerebro bien pudiera ser.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LA LIBÉLULA TRANQUILA. Paragomphus genei



No debe hacer mucho tiempo de la llegada de esta especie a Extremadura procedente del norte de África. A comienzos de los años 80 del pasado siglo su presencia no se detectó en ninguno de los trabajos sobre distribución de odonatos realizados en la provincia de Cáceres. Es cierto que es una especie que puede pasar desapercibida por su modo de vida, pero hoy día no es complicado localizarla en Extremadura.


Paragomphus genei para mí es una de nuestras libélulas más bellas, la combinación de tonos verdosos, arenosos y melados le separa de lo habitual en nuestra fauna. Por otra parte, sus ojos separados (rasgo típico de su familia) le dan una expresión menos inhumana, si se puede decir esto de una libélula. Sus alas cortas no le permiten ser una buena voladora (comparado con sus parientes) pero le facilitan sus revoloteos entre el matorral. Precisamente entre el matorral es donde deberemos buscarla, ya que podemos pasar un día entero junto a la charca donde se reproducen sin ver ninguna, mientras que a unos 50 m de la charca entre las jaras, bulle una abundante población de la especie. Aunque es una especie tranquila que permite nuestra aproximación no es fácil de fotografiar porque siempre hay una maraña de matorral a su alrededor. Tendremos que armarnos de paciencia y esperar a que se pose en una ramita aislada para poder fotografiarla. Incluso así habrá que tener cuidado con no sobreexponer el posadero, como me ocurrió a mí.

Este ejemplar pertenece a una colonia de la comarca de La Vera (Cáceres).

sábado, 6 de noviembre de 2010

Calopteryx xanthostoma

Cópula de Calopteryx xanthostoma

Es habitual que cuando un término es utilizado con frecuencia pierda parte de su sentido, dejando de ser un concepto neutro que debe ser interpretado, para pasar a tener valores positivos o negativos intrínsecos. La diversidad biológica (biodiversidad) y los indicadores biológicos (bioindicadores) son dos de esos términos. El tramo del río Jerte que discurre dentro del Valle de Jerte (Cáceres) entre Los Horcos de Tornavacas y Los Cachones de Plasencia tradicionalmente se ha considerado como uno de los puntos de mayor valor para los odonatos dentro de la Península Ibérica. Aquí conviven nuestras tres especies de Calopteryx, un clásico indicador de buena calidad del agua. Calopteryx virgo ocupa aguas frescas, limpias y bien oxigenadas; Calopteryx xanthostoma ocupa aguas algo más cálidas y es menos exigente con la pureza y el oxigeno disuelto, por lo que aparece en zonas con menor corriente, a menor altitud y llega a tramos casi remansados del río. Por último, Calopteryx haemorrhoidalis tiene unas exigencias intermedias por lo que coincide con las otras dos especies, aunque siempre se decanta por zonas con densa cobertura vegetal, por lo general sombreadas. En este mismo tramo podemos encontrar actualmente 26 especies de odonatos (al menos esas son las que yo he observado), una diversidad bastante elevada para un río extremeño.
Cuando comparo la situación con la de finales de los años 80, cuando empecé a fijarme en los odonatos de esta zona, se puede concluir que la diversidad de odonatos ha pasado de 23 a 26 especies, es decir, hay mayor diversidad biológica o biodiversidad como normalmente se dice. Por otro lado, el bioindicador de aguas limpias es actualmente más abundante que su pariente menos exigente. Estos datos, que son ciertos, expuestos así nos dan la impresión de que el río Jerte se mantiene en forma, incluso se ha enriquecido. Esto es todo lo que necesita saber un político. Por desgracia, la realidad siempre es más complicada de lo que a los políticos les gustaría. Sí, es cierto que ha aumentado el número de especies de odonatos en la zona, pero también lo es que las especies nuevas son de origen africano y no son exigentes para nada con la calidad del agua, siendo comunes en aguas estancadas y sucias. Suele ser habitual no decir nada sobre la abundancia relativa de las distintas especies, pero si comparamos esto, vemos como especies exigentes como Macromia splendens casi pueden darse por extinguidas en la zona, mientras que Crocothemis erythraea cada día es más común. Volviendo a los Calopteryx, la situación actual también tiene matices: cierto que las poblaciones de Calopteryx virgo siguen siendo abundantes y se mantienen en sus zonas, como ocurre con Calopteryx haemorrhoidalis, pero la situación de Calopteryx xanthostoma no es tan buena, la especie ha desaparecido de varias zonas y en las inmediaciones de Plasencia se ha vuelto mucho más rara. La explicación es sencilla, la contaminación va en dirección de la corriente y por tanto, cuanto más tramo de cuenca avancemos más contaminada estará. Por ese motivo la especie situada en la zona más baja de la cuenca es la que más sufre los efectos de la pérdida de calidad de las aguas. Donde vive C. virgo apenas hay actividad humana, donde lo hace C. xanthostoma hay cada día más (y no siempre cumple la ley). Conocido esto, sin que por ello sea mentira lo que a nuestro hipotético político le gustaría oír (pasa un poco como con las estadísticas), podemos también afirmar que en el río Jerte van haciéndose cada vez más raras las especies de odonatos exigentes en la calidad de las aguas, mientras que aparecen nuevas especies propias de medios más contaminados.

miércoles, 6 de octubre de 2010

EL OBELISCO


Durante el mes de julio en los Llanos de Cáceres se superan los 40 grados centígrados con relativa frecuencia. En uno de esos días de máximo calor y a medio día tomé esta foto que nos muestra a un Sympetrum fonscolombeii, una de nuestras libélulas más abundantes, en la conocida como postura del obelisco. En esos momentos los rayos del sol caían casi verticalmente y colocándose en esta llamativa postura la libélula va a exponer una menor superficie al sol, con lo que evita un sobrecalentamiento excesivo. A mayores temperaturas, mayor grado de inclinación.

La segunda imagen de la misma especie, tomada en los regadíos de las Vegas del Guadiana, muestra otro obelisco de menor inclinación, pero esta vez utilizando una antena de coche como posadero. Este macho debió confundir el capó brillante con una lámina de agua y la antena con una planta, así que allí se instaló a defender su territorio. Este es un comportamiento habitual en muchas especies de odonatos de aguas estancadas. En ocasiones las hembras llegan a realizar sus puestas en los capos de los coches, confundidas también al creerlos charcos de agua. A veces, cuando los vehículos están muy calientes, esto les llega a producir la muerte al quedar pegadas al metal ardiente.

jueves, 30 de septiembre de 2010

LA EMBOSCADA


La pequeña charca próxima a Cáceres presentaba con el estiaje poco agua y una única planta emergente, para ser más exactos los restos de una planta. En ella se congregaban todos los miembros de una colonia de Ischnura graellsii, al aproximarme descubrí a esta Mantis religiosa que camuflada entre los restos de la planta acechaba a los odonatos. La carnicería debió de ser importante porque al día siguiente seguía en la planta y tan sólo había tres Ischnura, uno de ellos el que aparece en la foto, que permanecío ignorante a todo mientras la mantis se iba girando lentamente para atraparle, pero antes de que completara su emboscada el odonato voló hasta otra ramita sin percatarse de lo cerca de la muerte que había estado. Pero la mantis sabe esperar y me imagino que esto no terminaría bien para los tres Ischnura.
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