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lunes, 11 de abril de 2011

NOVEDADES EN LA ROCALLA.


Gentiana acaulis

Desde el inicio las gencianas figuraban entre las prioridades de la rocalla. Así, en un primer momento se incorporó Gentiana acaulis procedente de un vivero inglés. Temiéndome que el sol pudiera acabar con esta maravilla alpina la ubiqué en una zona sombreada de la rocalla, sobre un sustrato profundo y rico exclusivo para ella (una privilegiada entre sus vecinas que debían conformarse con un sustrato pobre y arenoso). La primera primavera no floreció, algo que yo achaqué a una falta de aclimatación y al reconocido carácter voluble de esta especie en cultivo. Al año siguiente añadí otra Gentiana acaulis y una Gentiana verna procedentes de un vivero escocés. Tampoco estas florecieron, algo que me comenzaba a escamar, sobre todo porque en la “delegación” mi hermano había conseguido una flor de Gentiana acaulis al poco de instalarla. Como su planta recibía sol directo durante algunas horas supuse que este era mi fallo. Este invierno coloqué mis tres gencianas en una zona soleada y nada más llegar la primavera la segunda Gentiana acaulis ha emitido una magnífica flor, la otra sigue sin dar señales de querer hacerlo, ni siquiera emite rebrotes, parece enfadada con el mundo. Una semana después se abrió la primera flor de Gentiana verna y ahora hay otro capullo a punto de hacerlo. Parece que, una vez más, mi miedo era excesivo y las gencianas como plantas de sol no le tienen miedo al sol extremeño (veremos sin piensan igual en julio).
Gentiana verna

El Paraíso según un abejorro.

Las gencianas en su nueva ubicación.

Con la que parece que si acerté en su ubicación es con Saxifraga oppositifolia, este clásico ártico-alpino en estas latitudes debe evitar totalmente el sol. Ahora mismo hay tres plantas en la rocalla, una procede de un vivero holandés que llegó a casa muy pequeña., apenas una plántula, ahora está creciendo más rápido que el primer año así que espero que florezca al año que viene. Las otras dos llegaron más crecidas, desde Inglaterra, a los pocos meses de su instalación ya han florecido ambas. La planta holandesa tiene origen pirenaico, mientras que las inglesas son más parecidas a las plantas escandinavas (las oppositifolia noruegas son posiblemente las más cultivadas y este creo que debe ser su origen). Ahora las plantas han perdido sus flores y han comenzado a emitir los brotes de año por lo que ya no se aprecian tantas partes muertas de la planta (cosa por otro lado muy habitual en los ejemplares silvestres de esta especie). El crecimiento de esta planta hay que dirigirlo para que se mantenga la forma compacta, de lo contrario, no tardaremos en encontrarnos con un pulpo atropellado.

Saxifraga oppositifolia

La última es Dabra aizoides, una de las plantas fundadoras de la rocalla. Ha florecido desde el principio sin problemas. Bueno, en realidad si tiene un problema: las babosas. En la foto se aprecian los restos de las flores que no se han comido (estaba cuajada y de no ser por esto habría quedado cubierta de flores) y los cebos antibabosas que he tenido que echar.

Dabra aizoides

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