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martes, 19 de febrero de 2013

OTRA PLANTA CARNÍVORA: Drosophyllum lusitanicum.

Flores de Drosophyllum lusitanicum. Valencia de Alcántara, Cáceres.

Por el hecho de ser una reliquia del Terciario capaz de superar las glaciaciones del Cuaternario ya habría que quitarse el sombrero y saludar con respeto a esta especie. Sin embargo, pese a su rareza, tiene  fama de planta a la que “le va la marcha”. Es común escuchar esto entre la gente que trabaja en el campo, que si es una planta que parece gustar de gradeos, que si le favorecen los incendios, etc. No sé yo cuánto hay de cierto en todo esto y cómo de marchosa es esta especie.

Detalle de las hojas con sus dos tipos de glándulas.
 
La Drosophyllum es una planta muy interesante, no por ser una planta insectívora, ya que son varias especies con esta capacidad en la Península Ibérica, sino por ser la única adaptada a la sequedad propia del ambiente mediterráneo, aunque es cierto que moderada por la influencia atlántica. Como todas las plantas carnívoras se trata de una especie poco capacitada para la competencia con otras plantas, por lo que siempre busca medios muy pobres donde el resto de las especies tengan dificultades para prosperar (hay que recordar que ellas consiguen un gran suplemento de nitrógeno y fósforo a través de sus presas). En las turberas o los rezumaderos la falta de oxígeno propicia suelos muy pobres que facilitan la competitividad de las plantas carnívoras, pero en los suelos de nuestros bosques mediterráneos la cosa es más complicada. De hecho, Drosophyllum parece estar condenada a una colonización/extinción permanente ya que, además de ocupar suelos ácidos pobres, necesita alteraciones periódicas en su medio que eliminen a la competencia  para prosperar durante unos pocos años, antes de que al recuperarse la vegetación se vea desplazada. Esta estrategia no debe sorprendernos, ya que los pequeños incendios de origen natural forman parte de la dinámica natural en los ambientes mediterráneos y parece ser ahí donde está la clave de su estrategia. Para hacer posible esta vida en la cuerda floja la especie, además de ser capaz de autofecundarse, cuenta con una semilla que es un auténtico seguro de vida, ya que es capaz de resistir más de diez años en el terreno esperando una nueva oportunidad que la permita germinar (el tratamiento de calor beneficia a su germinación). Por el contrario, su capacidad dispersiva es muy limitada, lo que explica que pese a esa capacidad pionera sea una especie bastante rara.
 
Plantas jóvenes en una zona desbrozada. El olor típico a miel de esta especie era impresionante aquí.
  

En los últimos años he podido observar el efecto de una grave alteración sobre distintas poblaciones de esta especie en la provincia de Cáceres, que me hacen dudar sobre algunas cuestiones. En el primer caso, tras un incendio  las poblaciones experimentaron una auténtica explosión en las zonas quemadas, aunque al poco tiempo la competencia entre ellas y la recuperación del matorral redujeron sus poblaciones a sus niveles anteriores. En el segundo caso, el desbroce de un brezal con una población madura, aunque no envejecida, que produce la emergencia de miles de plántulas. Si la población inicial no alcanzaba los 1000 individuos (más de la mitad fuera de la zona desbrozada) tras el desbroce pude contar más de 6000 plantas tras su primer verano sólo en la zona desbrozada. ¿Es o no es marchosa?
Se me ocurrió, puesto que tenía la gran oportunidad de comparar  una parte de la población sin alterar frente a otra parte desbrozada, contar el número de plantas con frutos en cada zona. Ahora no tengo tan claro que sean  buenos esos “regalos” para esta planta. Resulta que en la zona desbrozada menos del 1 % de las plantas llegaron a florecer y producir semillas. Eran todas plantas muy vigorosas que en mi opinión eran supervivientes del desbroce. En el lado sin desbrozar más del 80 % de las plantas produjeron semillas, unas más y otras menos.
 
Vieja planta de tallo leñoso de más de 50 cm de altura.
 

Tal y como yo lo veo, la población “beneficiada” es una población no reproductora (salvo las supervivientes), fruto del banco de semillas presentes en la zona. Si se vuelve a producir otra alteración antes de que sea una población reproductora y genere un nuevo banco de semillas seguro que lo pasará muy mal. Una limpieza de cortafuegos, un repaso de caminos o la limpieza de una repoblación son actividades periódicas que no estoy seguro que den tiempo a que se recuperen las poblaciones. Casi se podría decir que esas zonas alteradas son un sumidero para las poblaciones que se encuentran en sus bordes, ya que nunca serán un terreno ocupado por plantas adultas reproductoras pese a la gran cantidad de plántulas que se establecen en ellos.
 
Regenerado un año después de un incendio.

En el lado sin desbrozar se puede imaginar la evolución de la población. Seguramente cada vez haya menos plantas jóvenes porque el matorral se está cerrando, de hecho ya se ven pocas. Pero existen ejemplares muy viejos de pie leñoso ramificado cuya altura supera la del matorral y que producen gran cantidad de semillas y seguramente con el tiempo haya algunas más, pues ya hay muchas plantas con la base leñosa ramificada (ahora son menos del 4 % de la población). De momento se está semillando el terreno, es lo único que pueden hacer a la espera de un acontecimiento que relaje un poco la competencia de los brezos y cree zonas abiertas donde se establezcan plantas jóvenes. No sé lo que pueden vivir estas plantas, pero las viejas tienen pinta de vivir bastante para desarrollar esas estructuras tan costosas. Son frugales, pioneras y todo eso, pero parece que también se toman su tiempo para hacer las cosas.

4 comentarios:

  1. Decididamente, detrás de cada pequeña planta existe una gran historia. Claro que después de leerte, empiezo a pensar al bosque mediterráneo como una pacífica dehesa sino como una selva en lucha por la supervivencia. Interesantísimo!!!

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  2. Alberto no dejo de aprender algo con tus curradas entradas. Realmente interesante la diferencia entre la zona desbrozada y la que no se trató. Habrá que tenerlo en cuenta en la gestión de esas zonas si la planta no es tan marchosa como pareces indicar..
    Un abrazo

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  3. Muy bueno este artículo, Alberto. No conocía esta planta. Tus observaciones sobre su ecología son muy interesantes. Las fotos muy bien hechas y bien elegidas para entender lo que nos explicas. Un abrazo.

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  4. Hola alberto. Te felicito por tu blog. Está muy currado. Soy estudiante de ingenieria agroambiental y estoy haciendo un trabajo de botanica justo sobre esta planta. Es muy muy interesante todo lo que escribes pero me gustaría saber de que libros puedo consultar para añadir en la bibliogradia, ya que tu utilizas muchos terminos que no encuentro por ninguna parte. Mi mail es marcos1785@gmail.com si te apetece responderme me seria de gran ayuda.


    Muchas gracias

    Marcos

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