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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Los robles de La Montaña (Cáceres).

Rebollo rodeado de lentiscos y coscojas.

El roble rebollo (Quercus pyrenaica) es considerado en Extremadura como un buen indicador del piso bioclimático supramediterráneo, que se podría definir, en lo climatológico, como la frontera entre lo mediterráneo y lo atlántico. Vale.

Lo cierto es que hay rebollares que no parece tan claro que se encuentren en esa frontera climatológica, hacen trampa y ocupan enclaves donde la orientación o la humedad del suelo modifican las condiciones climatológicas. Aunque pensándolo bien casi todos los rebollares extremeños usan la altitud con el mismo objetivo.

La ciudad de Cáceres vista desde los robles.

Por último, hay pequeños rodalillos de rebollos en lugares tan extraños como pueda ser La Serena, cuya explicación se complica más. Aquí, aunque la idea de una reliquia sea la más atractiva, no se puede descartar la intervención animal como origen.

Rebollos en la "selva" mediterránea.


Uno de esos rodalillos aparece en la solana de La Montaña, al borde de la ciudad de Cáceres y a unos 450 m.s.n.m. en pleno mesomediterráneo. Se trata de un pequeño grupo de 7 individuos arbóreos de diversas edades (al parecer había algún ejemplar más hace pocos años) que ocupan una calleja que baja de la sierra. Una calleja que por su carácter público se ha mantenido un poco al margen de la urbanización alegal de la zona. Llama la atención el gran tamaño de sus hojas y sobretodo sus acompañantes, pues pocas veces se podrá ver un rebollo entre lentiscos y coscojas. También hay alcornoques, madroños, olivillas, poleo y restos de un antiguo olivar.

1 comentario:

  1. Qué interesante. Recuerdo que cuando era pequeño, hace un porrón de años, un amigo, amante de la biología y de padres biólogos, me aseguraba que había unos pocos robles en la montaña (teníamos diez años entonces) y yo me resistí a creerlo. Y ahora descubro que es verdad...

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