jueves, 8 de octubre de 2015
martes, 29 de septiembre de 2015
La Pajarera portuguesa (Thymelaea broteriana).
La Pajarera
portuguesa es sin dudas una de las plantas más humildes y discretas que uno se
puede echar a la cara. En su medio, rodeada de brezos y carquesas, resulta casi
invisible y tan sólo durante la floración puede llamar la atención el tono
amarillo que adquiere con sus flores. Aunque no conviene hacerse ilusiones pues
tampoco es nada muy espectacular y si no se va sobre aviso es muy fácil
ignorarla. Aunque parece un brezo, su pariente más cercano es el Torvisco (Daphne gnidium), algo que salta a la
vista comparando sus flores.
Bonita o no, lo
cierto es que se trata de un valioso endemismo ibérico con un área de distribución
muy restringida. En Portugal aparece tan sólo en sierras de la mitad norte
(Serras do Gerês, Alpedrinha y Estrela), con una cita dudosa en la Serra da Arrábida.
En España la encontramos en Galicia, con una población en Ourense, que se
podría englobar con las portuguesas del norte y otra en el Alto del Candán
(Pontevedra), y en la Sierra de Gata (Salamanca y Cáceres), que alberga al
menos al 80 % de las plantas conocidas para España. En 2008, sin datos para
Portugal, su población no alcanzaba siquiera los 8.000 individuos reproductores.
Su tendencia parece regresiva, pues se ha constatado la desaparición de alguna
población.
| Porte de Thymelaea broteriana ramoneada por Ciervo en la Sierra de Gata cacereña. |
Viendo su
distribución se aprecia el carácter atlántico de esta especie y una vez más se
observa la gran puerta hacia el interior de la península Ibérica que
representan la Serra da Estrela y la Sierra de Gata, por donde han penetrado
numerosas especies atlánticas que aún hoy día sobreviven de manera relicta en
nuestro ambiente mediterráneo. La Thymelaea
broteriana permite reconstruir casi totalmente esa ruta. Esta afinidad
atlántica también podría explicarse por el origen subtropical de las Timeleas y
su gusto por la humedad y un clima templado. Así, pese a su humildad, es una
especie de gran importancia biogeográfica.
Ya se ha visto
que su situación es preocupante, por lo que está protegida en las tres
Comunidades Autónomas donde está presente. Por desgracia, esto no parece ser
suficiente cuando las amenazas para esta especie provienen del hombre, en forma
de incendios y una gestión forestal que la ignora sistemáticamente (sin olvidar la presión que el fomento del Ciervo supone para alguna población). Thymelea broteriana requiere zonas donde
el brezal no llegue a ahogarla y por eso aparece en terrenos alterados o pobres
donde el brezal está más claro y aparecen jaguarzos. Se parece en esto mucho a
otra ilustre planta atlántica como Drosophyllum
lusitanica y, como en el caso de aquella, puede dar lugar a la creencia de
que es una planta que soporta un manejo intenso del territorio. Una cosa es
vivir en los bordes de caminos y cortafuegos, donde la competencia es menor, y
otra cosa es que sus poblaciones puedan soportar unas cada vez más frecuentes
labores de mantenimiento y ensanche de estas infraestructuras. Si no se
plantean estas labores teniendo en cuenta los requerimientos de esta especie,
allí donde se encuentre, las poblaciones desaparecerán empezando por los
ejemplares reproductores adultos y terminando con la última semilla del banco
de semillas del terreno.
domingo, 20 de septiembre de 2015
RUGBY: FLORES DE CEREZO VENENOSAS.
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| Logo de la selección japonesa de rugby |
Sé que son las
flores más raras de las que hemos hablado en el blog, pero me hicieron pasar
una tarde genial, comparable a la de Gasol contra Francia.
Que te conozcan
como Cherry Blossoms (flores de
cerezo) en un deporte como el rugby no es una buena presentación, a qué
engañarnos. Si, además, nunca has ganado un partido de un mundial no debes
esperar ser muy respetado. Si resulta que enfrente se encuentran los temibles Springboks sudafricanos, dos veces
campeones del mundo y considerados como duros entre los duros, la cosa no
presagiaba nada bueno. No importa que el año para los sudafricanos haya sido
nefasto.
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| Imagen de la prensa inglesa con dos seguidores sudafricanos antes del partido. |
Contra lo que pudiera
parecer, no voy a contar una historia de David contra Goliat. No era eso en lo
que pensaban los japoneses. Su idea era clara, jugar a Sudáfrica con sus
propias armas, ser más duros que ellos si hacía falta. Un suicido, o no…
Los Springboks, un equipo curtidísimo con
varios campeones del mundo sobre el terreno, no entendían nada. No sólo no
tenían atemorizados a los japoneses, si no que les estaban dominando en todas y
cada una de las fases del juego en las que ellos son los maestros. A cada
arreón suyo respondían los japoneses, para llegar así a un final muy cerrado.
Con tiempo para una última jugada (32-29), Japón tenía un cómodo golpe de
castigo para poner el empate en el marcador. Todo el mundo consideraría eso una
gesta. Pero, para asombro de todos, decidieron arriesgar e intentar ganar el
encuentro, muerte o gloria. Se comieron a la delantera sudafricana y
consiguieron el ensayo (32-34). No hubo transformación y el partido acabó así.
Gracias Japón.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Sostener lo insostenible.
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| Collado de las Yeguas. Agosto 2015. |
Hay día mejores
y peores, eso está claro. Pero cuando uno decide darse una caminata por el
campo dentro de una Reserva Natural, como La Garganta de los Infiernos, lo
último en lo que piensa es que ese va a ser un mal día. Pero resulta que hoy,
por el afán de llevar a todo el mundo a todas partes, se nos ha olvidado que no
todo el mundo puede ir a todas partes. Algunas personas donde mejor están es en
sus casas.
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| Collado de lasYeguas. Agosto 2015. |
Ese día llegaba
al Collado de las Yeguas después de unos diez años sin pisar la zona. Me sentía
bastante bien, casi emocionado, la vegetación en la zona del Hornillo, muy
castigada tradicionalmente, se recuperaba de una manera increíble y había
arbolitos y matas nuevas por todas partes. Pero sólo necesité unos segundos allí
para cogerme un tremendo cabreo. Escondidas entre los piornos botellas y
garrafas de 5 litros de agua vacías, completando el cuadro varias bolsas de
basura ya rotas que derramaban sus inmundicias. Alguna ruta organizada por “amantes”
de las actividades saludables y de Naturaleza había establecido en ese punto clásico
un lugar de avituallamiento y allí decidieron dejar todos sus residuos, que el
rollo ecológico se queda en casa. Un poco escondidos, eso sí, no fueran a
molestar mucho y en la vertiente verata, no fuera a pillarlos ensuciando una
Reserva Natural y les callera una multa mayor.
De bajada, las
cosas empeoraban. Tras seguir el camino que viene de la Garganta Chica llegamos
a la zona de Los Pilones. Lugar emblemático de lo que nunca debería ser turismo
en un espacio natural (protegido o no), al modo de lo que ocurre en las
gargantas veratas. Se ha trasplantado el turismo más chusco de sol y playa a la
sierra, con las dificultades de accesibilidad y presupuesto que esto supone
para su gestión. El resultado es asqueroso, algo que es más dramático por los
parajes afectados, con papeles impregnados de todo tipo de líquidos, sólidos y
geles que un cuerpo humano es capaz de expeler por los 2 o 3 orificios que me
vienen a la cabeza. Tampones, compresas, pañales,… la sección de higiene
personal de un supermercado en plena Naturaleza, unida al departamento de
bebidas y alimentos para biodeportistas. Un lugar como Los Pilones (Alardos o
Pedro Chate) no se merece lo que le está ocurriendo y, si unos tienen la culpa
por facilitar su acceso y vender el último paraíso, otros tienen más culpa por
no estar a la altura del lugar que visitan, ni de la especie a la que
pertenecen. Hablar de tasas y cuotas es algo tabú, pero no veo yo muchas más
alternativas.
Hace años en
esta zona podías cruzarte con turistas extranjeros, prismáticos en ristre. Hoy
esa visión es casi imposible (y no por falta de atractivo). Los guiris camperos
son un buen indicador de la gestión de un espacio: a más domingueros, menos
guiris camperos. Resulta, además, que son gente muy intercomunicada y
rápidamente los informes pasan de unos a otros, para bien o para mal. Los otros,
los guiris de sol y playa, se quedan en la Costa Brava, lógicamente. Esto puede
gustar más o menos, pero en donde se ha apostado por la cantidad ya han surgido
graves problemas que comprometen la sostenibilidad del negocio, por no hablar
de cuestiones ambientales o de convivencia.
lunes, 24 de agosto de 2015
LAGARTIJAS IBÉRICAS EN EXTREMADURA.
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| Podarcis virescens. Sierra del Gordo, Plasencia. 1.000 m. |
Para los aficionados a las
lagartijas, la Lagartija ibérica siempre ha sido una enorme muela de molino
imposible de tragar y más falsa que los euros de trapo. Pese a haberse disgregado
ya en varias especies, el conglomerado de variedades y ecologías que, escondidas
tras un código alfanumérico, aún permanecía bajo el nombre de Podarcis hispanicus (hispanica) era imposible de defender, a
menos que se estuviera dispuesto a eliminar un puñado de especies escindidas de
este complejo, hoy perfectamente asumidas y valoradas como preciosos
endemismos. Porque los estudios genéticos dejaban claro que algunas de estas nuevas
especies estaban más emparentadas con alguno de los tipos de Lagartija ibérica,
que los propios tipos entre sí.
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| Podarcis guadarramae subsp. guadarramae. Puerto de Honduras, Hervás. 1.600 m. |
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| Podarcis guadarramae subsp guadarramae. Hembra grávida. Collado de Tripa Seca, Losar de la Vera. 1.500 m. |
Desde 2014 (Geniez et al., 2014) las cosas parece que se
aclaran un poco más en la zona centro peninsular. Aquí en Extremadura tenemos a
la nueva Podarcis virescens, que
sustituye a la antigua Podarcis
hispanicus tipo 2. Esta Lagartija ibérica verde ocupa prácticamente toda la
región. La cosa se complica en el Sistema Central, al norte de Cáceres. Allí
aparece la Lagartija ibérica noroccidental (Podarcis
guadarramae subsp guadarramae) en
las sierra de Gredos, Béjar y Hurdes altas (donde sobrepasa por el oeste el
Rongiero). La ibérica noroccidental sustituye a la antigua Podarcis hispanicus tipo 1B. Más al oeste, aparece otra Podarcis guadarramae en la Sierra de
Gata (Cáceres y Salamanca), para la que queda pendiente la descripción como una
nueva subespecie. Que no era cuestión de resolverlo todo de un golpe. Esta
subespecie ocuparía una banda que, desde Robledillo de Gata y Gata, desciende
hasta el sopie de la sierra en Pozuelo de Zarzón y Guijo de Coria. Por último,
no se descarta la presencia de Podarcis
guadarramae subsp lusitanicus en
las zonas más occidentales de Sierra de Gata, pues la especie está presente en la
portuguesa Serra da Malcata rodeando los límites fronterizos con Valverde del
Fresno. Estas dos últimas se solaparían con la Lagartija de Carbonell (Podarcis carbonelli), otra “antigua
ibérica”.
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| ¿Iberolacerta martinezricai?. El Rongiero, Ladrillar. 1.500 m. |
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| Podarcis guadarramae subsp guadarramae. El Rongiero, Ladrillar. 1.500 m. |
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| Podarcis guadarramae subsp. guadarramae. Sierra de la Granjera, Ladrillar. 1.350 m. |
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| Podarcis virescens. Valcorchero, Plasencia. 600 m |
Sin dudas, lo más curioso es la
presencia en el Castillo de Trujillo de una población aislada de Podarcis guadarramae subsp guadarramae, descubierta tras revisar
fotos tomadas allí en 1995 por V. Joubert y confirmada por los posteriores
estudios genéticos. Esto puede dejar abierta a la presencia de esta subespecie
en zonas altas de montaña en la Sierra de Montánchez o las Villuercas (donde virescens está presente, al menos, hasta
los 1.200 m) EDITADO: En el Pico Villuercas 1595 m está presente P. g. guadarramae. Tanto virescens como guadarramae parece que no se solapan,
siendo la primera especie más de llanura y clima más mediterráneo, mientras que
la segunda es más rupícola y serrana.
martes, 28 de julio de 2015
La Víbora hocicuda de Gredos (Vipera latastei subsp. abulensis)
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| Macho de Vipera latastei subsp abulensis. Reserva Natural Garganta de los Infiernos. Tornavacas, 2.150 m. |
Descrita en 2005 por Juan Timms y
Raúl Doblado, la Víbora hocicuda de Gredos (Vipera
latastei subsp.abulensis) se
halla distribuida exclusivamente por la sierras de Gredos y Béjar, entre Ávila,
Cáceres y Salamanca.
Aparece típicamente en zonas de
helechos y vegetación cercana a arroyos y fuentes, donde su camuflaje es más
efectivo. Asciende, al menos, hasta los 2.300m. Se diferencia de la subespecie
nominal por el número de placas ventrales y por otros detalles menores en la
cabeza. Su coloración sigue el modelo de zigzag ondulado, aunque es muy común
que en Gredos los bordes de las aristas estén redondeados.
Normalmente, cuando te cruzas con
una víbora lo primero que llama la atención es su pequeño tamaño, 50-60 cm en
este caso, lo que inmediatamente lleva a la gente a considerarla un juvenil. Después
asombra su indolencia, la tranquilidad con la que huye. Hay que fastidiarla
mucho para que intente morder. Por último, a mí siempre me ha sorprendido el
terror que provoca entre los serranos, un terror que les lleva a matar a todo
lo que pueda pasar por una víbora. Siempre hay una fuente en la que no beber
porque hay víboras, siempre hay una zona donde no sentarse a almorzar por las
víboras, etc. Parecería que las víboras están por todas partes. Algo que, al
menos hoy día, está muy lejos de ser verdad.
martes, 14 de julio de 2015
El Chorro de la Meancera. El Gasco, Nuñomoral (Cáceres).
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| El Chorro de la Meancera desde el "Volcán" del Gasco. |
Durante años me referí a este
chorro como de la Miancera, pero ahora veo que estaba equivocado. Siendo, como
soy, un reputado inexperto en chorros, cascadas y otras caídas de agua, lo
cierto es que este chorro no sé si dará para el salto de agua más grande de
Extremadura como se afirma. En esto creo que la última palabra está en La Vera,
pero este es indiscutiblemente bonito.
Tampoco me atrevería a llamarlo
salto de agua, porque como bien dice su nombre, es un chorro y aquí el agua no
salta, chorrea (imagino que habrá días puntuales con alto caudal que salte).
Algo que, por otro lado, es lo más habitual por Extremadura, supongo que por
los caudales tan pequeños implicados. Como quiera que sea, este chorro me
impresiona por la cuenca tan exigua que tiene, tanto que me parece milagroso el
volumen de agua que es capaz de bajar por este cauce y que sea capaz de
mantenerlo cuando cesan las lluvias. Probablemente toda la zona estará repleta
de grietas en la pizarra, cada una de las cuales acumulará agua, que liberará
lentamente.
Esto lo deben conocer las
achaparradas encinas que se atreven a enriscarse por estas laderas de pura
roca. El conjunto es una imagen típica de la naturaleza hurdana primigenia, de cuando
los encinares cubrían estas duras laderas.
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