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Macho de Jasón de cuatro colas (Charaxes jasius) en su percha. Ya se le aprecian daños en sus alas por los combates casi
continuos. En esta zona él era el macho dominante y por eso ocupa la zona más alta. Las Hurdes, Cáceres. 1500 m. |
En ocasiones, mientras paseamos por una zona de cumbre en
primavera, nos sorprenderá la cantidad de mariposas que podemos observar en
esas zonas tan aparentemente poco favorables. Bueno, en realidad nos
sorprenderá la cantidad de insectos (moscas, libélulas, cochinillas, tijeretas,
etc.).
Si le dedicamos un poco de tiempo, nos resultará fácil
empezar a comprender que es lo que ocurre en esas zonas. Veremos cómo las
mariposas, el grupo de especies más llamativo, tienen un comportamiento muy
marcado, o bien se sitúan sobre una percha (una rama o una piedra) y defienden
un pequeño territorio con gran agresividad, dando numerosas vueltas en torno a
él, o bien realizan rutas lineales de patrulla a lo largo de la cuerda, o, por
último, pueden agruparse en un punto concreto formando algo muy parecido a los leks de algunas aves.
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| Machos de Pavo real (Inachis io), al fondo, y Sofía (Issoria lathonia), izquierda, en sus vuelos lineales de patrulla. Estas especies evitan a la agresiva Jasón de cuatro colas situándose un poco más abajo. Las Hurdes, Cáceres. 1490 m. |
Si, además, resulta que casi todos los individuos que
observamos en la zona son machos, todo esto nos conduce a un comportamiento
relacionado con el emparejamiento. Gracias al hill topping, en realidad una manera de facilitar el encuentro entre
ambos sexos, los machos de mariposas de una zona se concentran en puntos muy
concretos, que destacan sobre el entorno (normalmente una montaña, pero puede
bastar un gran árbol o un arroyo), allí esperarán a que las hembras recién
emergidas se acerquen a esas zonas (parece que tras unos vuelos exploratorios
todas se dirigen invariablemente hacia la mayor elevación del entorno). Las
hembras sólo permanecen en estos puntos el tiempo justo para escoger un macho y
emparejarse, dejando la zona inmediatamente después en busca de zonas adecuadas
para la puesta. Los machos se quedarán allí en busca de su oportunidad, ya que
ni siquiera en estos lugares tienen garantizado el emparejamiento, por lo que
los encuentros agresivos entre ellos son muy frecuentes. Esto supone un gran desgaste
ya que normalmente en estos puntos no tienen alimento a su disposición.
Cuando estamos subiendo a una montaña muchas veces nos
encontramos con algún macho de mariposa a media ladera realmente cascado, con las
alas destrozadas que le hacen muy difícil el vuelo, seguramente en algún momento mantuvo su territorio en lo más
alto y ahora ha sido vencido y expulsado. Si consiguió aparearse habrá merecido
la pena, si no lo logró habrá sido un fracaso total, aquí no hay término medio.