SEGUIDORES

lunes, 17 de septiembre de 2012

LA ESTRELLITA. Saxifraga stellaris.

Saxifraga stellaris subsp. robusta. Los Altares, Tornavacas (Cáceres). 2200 m.


Reconozco mi debilidad por esta especie, que sobrevive atrapada en uno de los entornos más frágiles de nuestras montañas: las fuentes y nacederos. No deja de sorprenderme que esta especie viva tan tranquila en lugares como Groenlandia, la Rusia ártica o el norte de Alaska. La veo tan delicada, casi siempre refugiándose entre los musgos, que me parece increíble tanta dureza en un ser tan diminuto. Y eso que las plantas del sur de Europa, incluyendo los Alpes, son un poquito más grandes que sus parientes norteñas.

 En Noruega han realizado algunos estudios con esta especie para ver cómo les afectaría el cambio climático, para ello incrementaron la temperatura en el aire y el suelo de unas plantas (+1,6 °C y + 2,6 °C respectivamente), también manipularon la disponibilidad de nutrientes y la luz. Los resultados debieron ser buenos para los noruegos ya que tras estos estudios con la subespecie norteña (subsp. stellaris), las plantas sobrecalentadas aceleraban su fenología, incrementaban su eficiencia reproductiva e incluso disminuía el coste reproductivo y con ello las plantas disponían de más recursos para incrementar su eficiencia reproductiva o para crecer más. A mí más bien me parece que descubrieron exactamente cómo funciona la subespecie robusta del sur de Europa.

 Estoy convencido que si unos investigadores españoles o del sur de los Alpes hicieran un estudio similar los resultados no serían tan positivos para la especie. Para ello no tendrían más que bajar unas plantas unos 200 m de altitud (por debajo del límite inferior que la especie ocupa naturalmente) para ver su comportamiento. Ya les digo que en Extremadura se pueden ahorrar el viaje, pues a esa altitud se encontrarían con la Saxifraga fragosoi ocupando los mismos hábitats y no tengo muchas dudas sobre el desenlace del duelo entre estas dos especies si las condiciones ambientales favorecen a fragosoi.

martes, 11 de septiembre de 2012

GENCIANAS EN CÁCERES.



Gentiana pneumonanthe. Valle del Ambroz, 1400 m.


El género Gentiana engloba a 361 especies y, aunque generalmente se considera a este como un género cosmopolita, la realidad es que 312 de estas especies son asiáticas, no hay ninguna en toda Sudamérica, sólo 1 en Australia y 2 en África, aunque estas están en el norte de Marruecos, que biogeográficamente es una prolongación de Eurasia. Son especies de montaña, viviendo prácticamente todas por encima de los 1000 m. El récord de altitud lo tiene Gentiana urnula que vive entre los 4000 y los 6000 m del Himalaya.

Se han establecido dos centros de diversificación para este género, el primero serían las montañas del NW de China con unas 190 especies y la segunda la zona Alpes-Pirineos con 27 especies, 17 de las cuales son endémicas. Estudios de ADN realizados con las especies europeas concluyen que no tienen un origen único y que, si bien muchas especies se originaron durante los períodos glaciares del Cuaternario, ya existían Gentiana en Europa antes de ese momento.

Flora Ibérica recoge 13 especies para la Península Ibérica, pero tan sólo tres de ellas se dejan ver en la Sierra de Gredos cacereña. La falta de sustratos calizos y de un clima más húmedo tienen la culpa de ello. En cualquier caso esta pequeña muestra nos permite hacernos una buena idea de lo que son las gencianas, tan sólo nos faltaría alguna especie del grupo de la pequeña Gentiana verna.

Juncia o Junciana (Gentiana lutea). Una planta enorme que puede superar los 150 cm con tallos de flores agrupadas en racimos a varios niveles y de un color naranja intenso, que se corresponde con la variedad aurantiaca, muy distinta de la variedad de flores amarillas de otras zonas. Se trata de una de las plantas tradicionalmente más buscada por los cabreros, que utilizaban tinciones con extractos de sus hojas para las mataduras debido a su alto poder bactericida y sobre todo su raíz, de un espantoso sabor amargo, que se empleaba para todo tipo de males estomacales. Debido a esto su población en Cáceres está bajo mínimos, sólo conozco cinco poblaciones, de las cuales sólo una supera los 1000 individuos, estando las otras por debajo de los 50 (una de sólo 3 plantas que no florecen). También he podido recoger de boca de los cabreros otras tres localidades donde la planta estuvo presente hasta hace unos 30-40 años, lugares que fueron recolectados hasta su desaparición. Conociendo esto, y viendo que las localidades supervivientes están en riscos inaccesibles o en lugares de acceso complicado es fácil deducir que la especie debió ocupar zonas de megaforbios por toda la sierra de Gredos cacereña.


Comunidad de megaforbios dominada por Gentiana lutea. Valle del Jerte, 2300 m.


Genciana de turbera o Cáliz de la aurora (Gentiana pneumonanthe). La típica genciana con el típico color azul de genciana. Es la especie más numerosa en Extremadura, aunque no la más distribuida, ya que sólo conozco dos grandes poblaciones de más de 6000 individuos una y más de 1000 la otra. Pese a su nombre donde realmente vive es sobre cervunales húmedos con encharcamientos temporales en primavera, que pueden estar próximos a turberas o no. Dependiendo de la exposición y del año puede aparecer como una matita rastrera de menos de 20 cm o como una mata ramificada de más de 50 cm.

Gentiana boryi. Valle del Jerte, 2200 m.


Genciana de Bory (Gentiana boryi). La pequeñina de la clase, ya que rara vez supera los 10 cm. Es un endemismo ibérico con tres áreas disyuntas en Sierra Nevada, Sierra de Gredos y Cordillera Cantábrica. Las plantas de Gredos son intermedias entre las otras dos, como parece lógico, y el color de la flor es lila o azul celeste. Dentro de Cáceres sólo la he localizado en cuatro puntos y no sabría estimar su población por la gran dificultad para su conteo dentro de los cervunales húmedos donde vive (un ejemplar sin flores puede medir 2 cm y estar rodeado por un césped de cervuno de 15 cm), pero por el pequeño área de ocupación que presenta no debe superar en número a la genciana de turbera.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

DESARROLLO SOSTENIBLE EN LA SIERRA DE SAN PEDRO.

Por desgracia, el introducido Muflón de Córcega ha sido un acompañante habitual en mis últimos recorridos por la Sierra de
San Pedro y eso se nota en la vegetación.



Las 8 de la mañana de un día brumoso de diciembre. El camino de tierra que había recorrido durante kilómetros termina ante una gran puerta de un estilo intermedio entre la mansión marbellí de un jeque y un rancho petrolero tejano. Detrás de esa puerta tan ostentosa se encontraban cientos de hectáreas que en mi mente colocaba dentro del núcleo que podemos considerar como “pata negra” dentro de la Sierra de San Pedro. No había sido fácil llegar hasta ese punto, fueron necesarias varias conversaciones y la intervención de una tercera persona para que se me permitiera acceder a ese supuesto paraíso. Pero para ello tendría que llamar primero al portero automático de esa enorme puerta.

-          Buenos días, soy Alberto Gil, he quedado con el encargado.

-          Ah, eres el de las flores.

-          Sí.

De una manera tan prosaica se me abrían las puertas del paraíso, laderas cubiertas de espeso alcornocal donde criaban decenas de parejas de Buitre negro, Águila real y a veces el Águila imperial.

El encargado no había llegado, así que me toco esperarle con uno de los guardas de la finca mientras observaba atónito como unos enormes jabalíes se acercaban tranquilamente a nosotros.

-          ¿Están domesticados?

-          No, lo que pasa es que no los cazamos. Ellos bajan a comer aquí y no se les molesta. Esta es una finca de ciervos.

Al rato llegó el encargado a toda velocidad en su enorme todoterreno.

-          ¿eres Alberto?

-         

-          Perdona el retraso pero ando muy liado. Bueno, cuéntame lo que quieres hacer.

-          Estoy buscando una planta rara que crece en las paredes de cuarcita. Son como unos geranios de roca y ya los he encontrado en la fincas X e Y. Mi idea es subir a los canchales de la cuerda, echar un vistazo y marcharme. Calculo que eso me llevará toda la mañana. Lo más probable es que no encuentre nada porque es una planta muy escasa.

-          ¿Sabes que eso son dolores de huevos para los propietarios?

-          Estoy convencido de que no encontraré nada, así que no te preocupes. Pero estando las otras tan cerca…

-          Por lo menos no eres uno de esos melenudos de los pájaros que contrata Medio Ambiente.

Pese a su ocupada agenda el encargado no se fiaba mucho de un tipo que busca flores en las rocas. Examinó mi coche y encontró la excusa perfecta para acompañarme.

-          Con esas ruedas no vas a ninguna parte. Sube a mi coche que te llevo.
 

Flores de Erodium mouretii de una población
cacereña.


Una vez en su coche nos lanzamos a toda pastilla por las pistas de la finca. Las primeras impresiones en el llano no eran buenas, mucho ciervo, monótonas dehesas casi monoespecíficas y con síntomas claros de seca, nada de regeneración, etc. Mientras subíamos la ladera por una pista horripilante, siguiendo la línea de máxima pendiente, con las ruedas lanzando piedras en todas direcciones, sorteando cárcavas y grandes piedras sueltas, continuaba nuestra conversación:

-          ¿Y para qué sirve esa planta?

-          De momento para nada, es sólo por su rareza.

-          Ya, lo de siempre. ¿Pocas fincas como esta habrás visto?

-          Uf, no creas. Últimamente he recorrido casi todas las fincas grandes de San Pedro.

-          Pero esta tiene una vegetación como ninguna. La pena es que no nos dejan hacer más caminos en la ladera para mantener el arbolado y se nos está muriendo.

-          ¿Y eso?

-          El forestal que es un anormal y nos tiene enfilados con tanta denuncia por chorradas. Pero no le importa cómo tenemos el arbolado. Eso sí que es un problema, porque nos estamos quedando sin alcornocal en la finca. Tenemos una plaga de Cerambyx que se está comiendo el arbolado.

-          Por lo que yo sé los Cerambyx sólo atacan madera muerta o moribunda. Aquí parece que el problema es la seca y por eso hay tanto Cerambyx.

-          ¡Aquí no hay seca!, lo que hay es mucho Cerambyx. Le he pedido a la Junta que nos dejen fumigar con avión la finca y nos dicen que no se puede por los nidos de los buitres, que coloquemos trampas. Así que apunta que los Cerambyx están acabando con el arbolado de la finca.

-          No te preocupes…

-          Son unos estalinistas. No te dejan hacer nada. Si esta finca tiene tantos bichos es porque los propietarios los han mantenido.

 

Mientras decía esto yo me fijaba en la multitud de pistas abiertas en la ladera, por las que cruzaban ciervos sin parar. La erosión en muchos puntos daba miedo. Toda aquella finca de cientos de hectáreas se podía recorrer de cabo a rabo sin bajar del todoterreno. Muchos olivares no tienen mejores accesos.

 
-          Pues esta finca tiene sello como explotación forestal ecológica. Es una manera de diferenciarnos de la competencia.

Casi me atraganto cuando oigo eso, fuera del coche un Buitre negro más levantaba precipitadamente el vuelo, alarmado por  nuestro paso tan cerca del nido. Al menos mi visita sería rápida, porque llegábamos a todos los canchales de la cuerda con el coche. De esa selva mediterránea que yo había imaginado, nada de nada. Los ciervos y los desmontes periódicos dejaban crecer  pocas especies, las pioneras. La vegetación era una mónotona sucesión de alcornoques, madroños, dos jaras y dos brezos. Sólo puntualmente se veían durillos, aladiernos, olivillas y cornicabras. Una diversidad muy baja para una umbría tan extensa.

-          Creo que he terminado, no hay nada de interés.

-          ¿Quieres que te enseñe alguna otra cosa?

-          Si tenéis algún manantial me gustaría verlo, porque allí se pueden encontrar cosas curiosas.

-          Tenemos uno cojonudo que hemos arreglado hace poco. Ya verás…

La charca que habían construido no sólo había destruido el manantial, sino que había cortado el arroyo. Era como una plaza de toros de agua fangosa. Pero una plaza de primera, eso sí.

 Después de algo más de 3 horas pisteando por las laderas de la sierra di por terminada mi infructuosa búsqueda. Y salí bastante triste de aquella finca. Estoy aburrido de oír siempre la misma cantinela. A los buitres negros les ocurre como a las personas. Si te construyen un aeropuerto a la puerta de casa te tendrás que quedar en tu casa si no puedes comprarte otra casa lejos de allí, aunque te resulte insufrible. Eso sí, no creo que tus hijos se queden en la zona mucho tiempo y seguramente nadie te compre la casa.

martes, 21 de agosto de 2012

El Alhelí del Sistema Central: Erysimum merxmuelleri


Erysimum merxmuelleri. Castañar Gallego, Hervás (Cáceres). 800 m.


Si alguien quiere disfrutar de un auténtico endemismo del Sistema Central lo tiene realmente fácil con esta especie de alhelí. En Extremadura no es complicado encontrarse con él en cualquiera de nuestros robledares y castañares del Sistema Central, aunque en el Ambroz y en el Valle del Jerte es especialmente abundante. Vale que es una crucífera y que tiene ese aire de familia que nos recuerda inmediatamente a esas hierbecillas que vemos por los bordes de los caminos e incluso dentro de las ciudades. Vale que, aunque habita en claros de bosques y laderas rocosas, la cabra tira al monte y a la que puede forma poblaciones muy densas en los bordes de las pistas forestales que cruzan los bosques donde vive. Todo esto es cierto, pero el hecho de ser abundante no debe ser un demérito y, además, si lo que buscamos es un pedidrí de relumbrón los alhelíes tienen endemismos en todas las montañas alpinas, mediterráneas y canarias capaces de saciar el paladar más exquisito (ya hemos hablado en este blog del bellísimo Alhelí del Teide para ver pincha aquí). A mí en particular me parece una de nuestras flores más atractivas, posee un buen tamaño, que sobrepasa con facilidad los 50 cm, y su color amarillo dorado es como un fogonazo dentro de la monotonía verdosa de los robledares y castañares con la hoja nueva.



Las especie se describió con ejemplares procedentes de la portuguesa Serra da Estrela y se encuentra muy vinculado al Erysimum nevadense de Sierra Nevada, del que llegó a considerarse una subespecie. Su área de distribución ocupa desde la citada sierra portuguesa hasta la Sierra de Gredos, apareciendo en zonas de media montaña entre los 700 y 1200 m.

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿ESPÍRITU OLÍMPICO?


El mayor logro de los JJOO es haber convertido un acontecimiento deportivo en una mezcla de pura competición y ñoñería navideña. El espíritu olímpico, la camaradería, la deportividad, el esfuerzo, etc. Es como si las monjitas de la madre Teresa de Calcuta decidieran probar sus habilidades deportivas. Algo que en realidad sólo dura dos semanas cada cuatro años, pero que es tiempo suficiente para que una persona simple como yo se enganche a ellos como un bobo y disfrute con disciplinas deportivas cuya existencia apenas conocía (¿cómo explicar que soportara un partido de ping-pong entre dos chinos enloquecidos?). Ese es el gran triunfo de los JJOO.

Luego cada país organizador decide que sus juegos serán los mejores, porque en el fondo ellos saben hacer las cosas mejor que nadie. En concreto, estos pretendían ser los juegos más sostenibles.



Por eso estos JJOO me han deparado una desagradable sorpresa casi al final de la competición, algo que jamás me habría esperado de los ingleses, conocida la buena mano y buen gusto que este pueblo tiene para la jardinería (el famoso greenfingers que tanto admiro).

El caso es que estaba tranquilamente disfrutando de la prueba masculina de bici de montaña, un circuito con unos obstáculos artificiales de roca primorosos, magníficamente trabajados, buscando la naturalidad como sólo saben hacer ellos (aunque una gran roca estaba mal calzada y se movía ligeramente al pasar los ciclistas). Los ciclistas entran ahora en un tramo con árboles viejos, la pista se empina y llega una curva muy cerrada con gran desnivel, ¡qué bonito!, cómo lo solventarán los paisajistas ingleses…

Justo en el punto de mayor esfuerzo, donde la tracción de las ruedas con tacos es máxima, los organizadores han decidido que esas ruedas pasen por encima de las raíces de un viejo árbol muy cerca del cuello, esas mismas raíces superficiales que son las más importantes para su supervivencia. Me imagino los daños que las ruedas de unos 50 ciclistas en plena competición pueden hacer tras pasar 7 veces sobre esas raíces. Seguramente pasarán los JJOO, se desmontará el circuito y todo permanecerá en orden. Llegará el otoño y ese árbol tirará todas sus hojas. Pero no me extrañaría nada que la próxima primavera ese viejo árbol se muestre puntiseco en varios sectores de su copa. Como nadie ya recordará los JJOO más sostenibles, todo se achacará a la edad de ese árbol: “Vaya parece que el abuelete está empezando con los achaques”. Es el eterno problema de comunicación que tienen los árboles, no gritan y sus reacciones son lentas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

LA CONSUELDA DEL ALMANZOR (Saxifraga pentadactylis subsp. almanzorii).

Saxifraga pentadactylis subsp almanzorii. Tornavacas, Cáceres. 2.390 m.


Una matita de Consuelda del Almanzor (Saxifraga pentadactylis subsp. almanzorii) crece en la pequeña torre de piedra del vértice geodésico del Torreón, convirtiéndose así en la planta vascular que crece a mayor altitud en Extremadura. Estoy convencido de que la Consuelda, o más exactamente sus descendientes, darían lo que fuera para que la pequeña torreta de bloques de granito fuera 100 metros más alta, para así poder escapar al cada vez más insoportable calor extremeño trepando por ella. Para su desgracia es imposible ascender más, y a sus pies ya hay unas matitas de Boca de dragón de Gredos (Antirrhinum grosii).

Saxifraga pentadactylis subsp. almanzorii
Solana de Ávila, Ávila. 2.200 m.

La Consuelda del Almanzor y la Boca de dragón de Gredos son dos bellos endemismos exclusivos de las sierras de Gredos y Béjar (que algunos consideran una parte de aquella). En Extremadura son plantas escasísimas y muy localizadas, dado lo escaso del hábitat disponible dentro de la región. Son las especies características de las fisuras de las paredes más o menos verticales de las zonas de cumbres de estas sierras. Este es un hábitat muy duro con fortísimos contrastes térmicos y elevada aridez, un hábitat para supervivientes especializados. No es de extrañar que este sea el tipo de hábitat más rico en endemismos dentro de las montañas. Aunque en Extremadura la Consuelda y la Boca de dragón coinciden prácticamente en todas sus localidades, en la cara norte de la sierra, fuera ya de sus límites, la Consuelda ocupa fisuras en zonas de cumbres a las que no llega la Boca de dragón. Parece que la saxífraga gusta de zonas más frescas. Si las consueldas castellanas tienen aún un pequeño margen para resistir el calentamiento, sus vecinas extremeñas parece que ya han llegado a su límite.

La Consuelda del Almanzor fue descubierta por el botánico Pablo Vargas en 1987 en la localidad de Hoyos del Espino (Ávila) a 1.950 m de altitud. Después de rebuscar durante años por las vertientes cacereñas de Gredos y Sierra de Béjar sólo he conseguido encontrarla por encima de los 2.200 m en los términos de Tornavacas y Losar de la Vera. En total algo más de 100 ejemplares que aparecen aislados o en grupos de hasta 30 individuos. No parece mucho, pero mientras estén allí mantendré la sensación de que Extremadura tiene realmente montaña.

martes, 24 de julio de 2012

PECES AUTÓCTONOS: LOS MÁS OLVIDADOS.



El otro día decidimos que ya era el momento de que la niña se diera su primer chapuzón fuera de las piscinas. Como aún no tiene dos años no era el caso someterla a la criofilización en las aguas de las gargantas de La Vera, Ambroz o el Valle del Jerte, así que optamos por un río en Las Hurdes, concretamente en un punto donde sabia que las temperaturas en estas fechas suelen superar los 25 ºC. Al final, con un año tan seco había poco agua, faltaban casi 30 cm, lo que en un tramo donde no se superan los 180 cm se nota, el agua estaba algo más fresca (para mí perfecta) y la menor corriente estaba favoreciendo la acumulación de limo en el lecho rocoso.

Ya en el agua, la niña decidió que aquello estaba más frío de lo necesario y se salió a tirar piedras al agua y migas de pan a los peces, la famosa cal y arena. Yo me quedé observando los pececillos que se acercaban al pan: alevines moteados de Barbo común (Barbus bocagei) y lo que parecían calandinos (Squalius alburnoides) de varios tamaños, ambas especies endémicas de la Península Ibérica. Al poco rato se empezaron a descubrir unos pececillos moteados que permanecían casi inmóviles en el fondo, con esa característica cara de pasmao de las colmillejas. Por el diseño de sus motas y por no apreciarse las barbillas pienso que se trata de la Colmilleja del Alagón (Cobitis vettonica) un endemismo de la cuenca del Alagón (río tributario del Tajo).
Cobitis vettonica



Rodeado de endemismos y con el agradable frescor del agua comencé a darle vueltas al destino de estas pobres criaturas. Todavía tenía reciente la noticia de que el Tribunal Supremo, en un auto excepcionalmente rápido, había excluido al Black-bass del Decreto de Especies Invasoras (un decreto que agoniza antes de comenzar a andar). Para estos sabios ictiólogos del Supremo no se puede considerar invasora a esta especie norteamericana en base a que lo dicen ellos. La estrella de las repoblaciones franquistas quedaba indultada para desgracia de nuestras especies endémicas, de las que se alimenta con gran voracidad.

En un país como el nuestro, donde no sobra precisamente, es asombroso el desprecio con el que se trata el agua. O quizás por considerarla sólo un recurso de primera necesidad para nuestra especie es por lo que tratamos a los ríos como meros canales de distribución. Es una de esas paradojas inexplicables, como la de nuestro odio hacia los árboles en un país con graves problemas de desertificación.

Pero lo que ocurre con los peces de nuestros ríos no tiene parangón. De una manera grosera, olvidando especies introducidas hace siglos y otras procedentes del mar que ya no llegan a Extremadura gracias a los embalses, podemos decir que la mitad de nuestras especies son exclusivas de la Península Ibérica (no las hay en ningún otro lugar) y la otra mitad son especies introducidas con fines “deportivos” desde todas las puntas del Planeta. La única condición que debe cumplir cada nueva especie soltada en nuestros ríos es que se comporte como un psicópata depredador y para que esto se consiga tendrán a su disposición toda una colección de peces endémicos para su engorde. La lista en Extremadura ya es extensa: Lucio, Lucioperca, Black-bass, Pez gato negro, Siluro, Percasol, etc. Es un auténtico festival, basta que una especie se ponga de moda en revistas y canales temáticos para que su llegada a nuestras aguas sea inminente. En algunas zonas, como en los embalses, ya casi no quedan otras especies que los depredadores introducidos, que terminan practicando el canibalismo para sobrevivir.

Os imagináis que los cazadores decidieran hacer algo parecido y soltaran tigres, búfalos cafres y osos kodiak. Bueno, no hay que imaginar mucho, aquí ya pasó.
Related Posts with Thumbnails