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lunes, 5 de diciembre de 2011

BUITRES A LA BASURA.


Aunque mi equipo fotográfico no cuenta con teleobjetivo y pese a tener el sol casi de cara, no pude resistirme a tirar una fotos con mi macro de 105 mm (la foto está algo recortada). Me dio la impresión de que uno de los taludes que sirven para tapar la basura de este basurero (o como quiera que se llamen hoy día) se había desplomado, dejando a la vista enormes bolsas con restos. Dejé de contar buitres al pasar de los 300 individuos, casi al 50 % buitres negros y leonados. Junto a ellos un buen montón de cigüeñas blancas (unas 100) y más de 50 milanos reales.

No es un lugar muy bucólico, pero los prados de flores no son capaces de dar de comer a tanto ganado. En cualquier caso, los buitres comiendo con sus gritos y peleas, sea donde sea, siempre son un espectáculo.

sábado, 26 de noviembre de 2011

LA SONRISA DEL JABALÍ.

El galán antes de perderse en el monte.


Había parado un rato a descansar apoyado en el tronco de un alcornoque, después de atravesar un espeso jaral mi ropa olía al pegajoso láudano de las jaras: el clásico olor a montuno. Mientras me comía una manzana contemplaba los pajarillos que poco a poco comenzaban a revolotear alrededor. Siempre me ha llamado la atención la poca memoria de estos pájaros, bastan cinco minutos de inmovilidad y silencio y parecen olvidarse de que hemos pasado por allí. De pronto oí un ruido entre el matorral, eran como unos jadeos. Como me había cruzado con tres perros cimarrones un rato antes, me puse de pie rápidamente por si las moscas.

Pero lo que apareció a menos de 20 metros de mí fue un pequeño jabalí del año, cuyo color rojizo aún permitía intuir las rayas de los rayones. No se enteró de mi presencia y siguió a lo suyo, ahora los ruidos eran más fuertes. Me pegué bien al tronco y ante mí, a menos de 15 metros, aparecieron otras cuatro crías de jabalí seguidas de su madre. Lo mejor de todo es que un verraco venía siguiendo a la hembra, imagino que encelado. No sé si fue por el celo o por el olor a montuno, pero el caso es que ninguno de los 7 jabalíes se percató de que tenían a una persona a tan corta distancia. Al marcharse, el verraco se quedó un poco atrás y justo antes de desaparecer entre las jaras se paró, levantó el morro, giró la cabeza hacia donde yo estaba y puso una mueca que me recordó a una sonrisa con sorna. Unos segundos después se perdió en el monte. Era como si me hubiera dicho:”que sepas que sabía dónde estabas”.

La foto familiar.

sábado, 19 de noviembre de 2011

FESTIVAL DE LAS GRULLAS EN EXTREMADURA



Nueva edición del  Festival de las Grullas que se celebrará el día 4 de diciembre de 2011 en el Parque Periurbano de Conservación y Ocio "Moheda Alta" (Navalvillar de Pela, Badajoz).

lunes, 7 de noviembre de 2011

Soldanella alpina

Soldanella alpina. Pirineos (Francia), 2000 m.



Soldanella alpina es una de las especies clásicas de la flora de montaña europea, un pata negra, casi podríamos considerarla el canon para las flores de nevero gracias a las fotos de sus flores emergiendo entre la nieve mil veces repetidas. Esa es una foto que me gustaría incluir en mi archivo, pero de momento tendré que conformarme con imágenes como esta de arriba.

La Soldanella (se dice que sus hojas recordaban a las monedas con las que se pagaba la soldada a las legiones romanas) cumple perfectamente con todas las características propias de las plantas de nevero, zonas donde la permanencia de la nieve es larga e impredecible y el lema de su modo de vida podría ser “llega en el momento justo y llega a tope”. Al contrario que en la mayoría de las plantas de alta montaña su ciclo no se rige por el fotoperíodo y debe ser oportunista, esto es así pues bajo la nieve las plantas son capaces de percibir las radiaciones solares y florecer bajo una capa de 1 metro de nieve no es una idea brillante si lo que buscas son insectos que te polinicen. Además, la limitación de tiempo suele ser decisiva, por lo que al desaparecer la nieve la planta debe estar funcionalmente al 100 % desde el primer segundo, para ello sus hojas emergen verdes y fotosintéticamente activas, nada de hojas lacias y amarillas que requieren unos días de adaptación y sus flores están listas.

Esta forma de vida asociada a la nieve les permite estructuras menos costosas y por tanto de desarrollo más rápido, ya que protegidas por la nieve no deben soportar temperaturas extremas ni vientos fuertes, así la Soldanella se congela a tan“sólo” -6ºC en verano y -20 ºC en invierno (Silene acaulis lo hace a -10 y -196 ºC respectivamente). Bajo la nieve los problemas son otros: los hongos y el intercambio gaseoso, que puede jugar malas pasadas a unas plantas con el metabolismo activo.

 

sábado, 1 de octubre de 2011

EL PINO MÁS GRANDE DE ESPAÑA.

El Pino Gordo


Ahora que existe un gran interés por encontrar “productos” de la Naturaleza que puedan ser “puestos en valor” para explotarlos turísticamente (no nos engañemos, para esto sirve el Medio Ambiente), no es de extrañar el éxito que tienen los árboles monumentales con sus récords. En Estados Unidos este tema se lo toman muy en serio con su afición a los top y existe una legión de cazadores de árboles con sus equipos de medición láser que se encargan de buscar continuamente el árbol más grande, solucionando conflictos entre condados por tan deseado honor. La American Forestry Association ha establecido un sistema de puntuación muy estricto para dar rigor a esta cuestión, sistema que ellos mismos “modificaron” en la disputa entre las secuoyas General Grant y General Sherman, o para ser más correcto, entre los dos condados californianos donde viven. En España no hemos alcanzado ese nivel de profesionalidad de los americanos, aquí es suficiente que alguien mida de manera más o menos precisa un árbol para que ese dato se tenga por bueno, parece que eso de tomar una medida más exacta en un ser en crecimiento nos parece un poco tonto.

El Pino de las dos Pernadas. Aunque casi no se aprecia hay una persona
junto al tronco.

La localidad de Vilaflor, en la isla canaria de Tenerife, parece que ha resuelto la cuestión de una manera magistral. Ellos que son uno de los pueblos a mayor altitud de España (ver comentario) saben hacer las cosas a lo grande. Si vamos a tener el Pino canario (Pinus canariensis) más grande del mundo vamos a tenerlo de todas, todas. Así que a poco de salir del pueblo en dirección al Teide nos encontramos con dos auténticos colosos uno frente al otro, para que no haya lugar a dudas. Para aquellos cazadores de árboles más propensos a valorar los metros de altura allí está el Pino de las dos Pernadas, que con más de 56 m es de largo el pino más alto de España. Los seguidores de la escuela cubicadora, más dada a valorar los metros cúbicos de madera de un árbol, encontrarán más interesante al Pino Gordo que, aunque “sólo” alcanza poco más de 45 m, tiene un tronco de casi 10 metros de perímetro. De esta manera es sencillo acertar.


Yo por mi parte sigo pensando que los árboles monumentales nos brindan una oportunidad de oro para conocer cómo funcionan esos increíbles seres que son los árboles. De momento no necesito más, pero si se me obligara a decantarme por uno de los dos me quedaría con el Pino Gordo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

COMO BURRO DE NORIA

Con menos de 5 mm esta diminuta y abundante Violeta kitaibeliana sólo
 está al alcance de los que miramos al suelo.

Estos últimos días del verano se me han hecho muy duros. De tanto mirar al suelo tengo quemaduras de tercer grado en la parte superior del pescuezo y nacimiento del morrillo. Anoche, mientras me aplicaba una generosa dosis de crema hidratante en las zonas achicharradas, me acordé de una anécdota que me ocurrió hace unos años como consecuencia de esta manía mía de ir buscando yerbajos cabizbajo, como burro de noria.

Por aquella época me encontraba buscando las poblaciones clásicas de la orquídea Serapias perez-chiscanoi, un endemismo lusoextremadurense con la mayor parte de su población en Extremadura. Un buen amigo me indicó una zona próxima a la frontera portuguesa al norte de Badajoz donde él había visto la especie y que coincidía con una de esas poblaciones clásicas. Se trataba de una zona adehesada sobre terrenos llanos con suaves vaguadas, donde se formaban extensos pastizales con gamones muy favorables para la especie.

Un ejemplar de buen tamaño de Serapias perez-chiscanoi en su ambiente.

En cuanto llegué a la zona dejé el coche aparcado al borde de un camino y tan pronto como bajé de él puse mis ojos en el suelo y comencé a andar con la barbilla casi en mi pecho buscando la orquídea. Buscar Serapia perez-chiscanoi no es sencillo y exige concentración y esfuerzo visual para descubrir a esta críptica especie entre el herbazal. Sobre todo es complicado encontrar el primer ejemplar, después parece que el ojo aprende y todo va más rápido.

Con todos mis sentidos volcados en las orquídeas estuve caminando cabizbajo, sin rumbo y sin tomar referencias, durante más de 2 horas. Como no encontraba nada decidí cambiar de zona, así que levanté la cabeza para ir al coche, pero… ¿dónde estaba el coche? Parecía increíble, me había perdido en una dehesa.

No sabía en qué dirección caminar por miedo a alejarme del coche, toda la zona era idéntica y yo, además de no tomar referencias, había estado realizando continuos giros y vueltas. Era como si me hubiera preparado para jugar a la piñata, había conseguido desorientarme a mí mismo. Afortunadamente estaba sólo.

Tardé algo más de una hora en llegar al coche, que al final estaba a menos de 1 km. Aún así tuve suerte, porque tal y como estaba podría haber llegado andando al Atlántico.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LOS PRADOS DE CUMBRES DE GREDOS

Bellísimo prado psicroxerófilo en la Sierra de Béjar. Un verdadero jardín japonés en miniatura.

Las plantas en la montaña parece que lo tienen muy claro a la hora de hacer frente a las duras condiciones ambientales. Unas esconderán sus rizomas en las fisuras de las rocas, otras prácticamente se enterrarán vivas entre las piedras de las gleras y pedreras, las hay que sólo prosperan en las zonas que forman grandes mantos de nieve que las protejan del frío, mientras que otras, en fin, crecerán abrigadas por los bloques de piedra. Sin embargo, hay un grupo de plantas a las que todo esto se la trae al fresco (nunca mejor dicho).

El Botón azul (Jasione crispa subsp. centralis), una de las plantas características de los prados de cumbres gredenses.

Silene ciliata, otra de las plantas características de este hábitat.

Encontraremos a estas plantas en las peladas cuerdas cimeras, en los collados más venteados, en las hombreras de los circos glaciares, allí donde arrecian los vientos invernales que arrastran la nieve, dejando a las plantas expuestas a temperaturas inferiores a -30 º C, donde en verano el sol aprieta y donde el agua parece desaparecer casi por arte de magia. Con todo, lo peor es el suelo árido y mineral de estas zonas y la crioturbación, que lo contrae y dilata con cada helada, con lo que ello debe suponer para las raíces superficiales de estas plantas.

Minuartia recurva

La Oreja de monte (Sedum candolleanum). El representante de las plantas crasas.


Interesante, pero ¿dónde encontrar semejantes prados? El nombre no ayuda ya que quien tenga en mente la definición de la palabra prado nunca los encontrará. Más que un prado florido lo que hay que buscar es un desierto namibio con plantas enanas. La mayoría de la gente que visita las montañas pasará por ellos sin percatarse de su presencia, los pisoteará y te mirarán con sorpresa (¿busca lagartijas?, ¿una lipotimia?...). El nombre técnico de prados psicroxerófilos los define muy bien, prados de zonas frías y áridas, aun sosteniendo el equívoco de la palabra prado. El aspecto que presentan es el de una comunidad de unas pocas especies de plantas enanas y almohadilladas de muy baja cobertura entre piedras y gravas. Plantas que durante la floración se convierten en diminutas bolas de flores, en un despliegue pirotécnico sin parangón.

El endémico Tomillo ansero o Ajedrea (Thymus praecox subsp. penyalarensis), responsable del olor a tomillo de las botas al volver a casa.

Otro endemismo, el Clavel de Gredos (Dianthus gredensis), que no es exclusivo de estos medios, aunque aquí están los ejemplares más bonitos.

Jurinea humilis

Plantago alpina, de reproducción clonal es la "planta despensa" de estos medios debido a la gran cantidad de restos vegetales que aporta, como se ve en la foto.

En Cáceres podemos disfrutar magníficos prados de cumbres en la cuerda del Torreón, en la Portilla del Losar, en la Portilla de los Caballeros, en la Loma de las Batallas, en la cuerda de la Covacha o en la cima de Castifrío. Pero cuidado donde colocamos los pies…
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