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| Cuenca del río Esperabán desde La Bolla. Las Hurdes (Cáceres). |
La Bolla Grande, con sus 1519 m, es la cota más alta de la comarca cacereña de Sierra de Gata y segunda de Las Hurdes, ya que está a caballo de ambas. Sin embargo, parece que ni en una ni en otra se la tiene en gran estima. Para la gente de las Hurdes el Arrobuey (1403 m) o el Rongiero (1624 m) son mejor considerados, algo que también ocurre de manera mucho más acentuada en sus vecinos con el Jálama o Xálama (1493 m). Puede que al ser, como bien indica su nombre, una loma redonda en una cuerda no de la sensación de montaña que tienen las anteriores. A mí realmente siempre me ha parecido que la Bolla es una montaña con cuatro hombros: la Bolla Chica (1408 m), el Cotorro de Albecerro (1151m), La Cotorra (1283m) y El Cerro (1361m) y que su carácter fronterizo entre comarcas y provincias, con cada cota convertida en un hito, desdibuja esta imagen. Sea como sea, es un sitio tranquilo, ni es montaña de entidad para montañeros, ni tiene un gran reclamo para el turista senderista.
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| La cima de La Bolla con sus característicos dientes de perro y prados de Plantago subulata. |
Ahora con los GPS y los Sistemas de Información Geográfica los cuadernos de campo están perdiendo su valor como almacén de nuestro saber y se limitan a ser un soporte para recoger una información que más tarde terminará en nuestro ordenador. De esta forma las notas se hacen más rápidas y sin pretensiones de permanencia. Pensaba en esto cuando el otro día ojeando un cuaderno viejo, con anotaciones y dibujos como los de antes, encontré una entrada sobre la Bolla Grande. Fue un paso raudo por la cima, estábamos localizando nidos de Buitre negro y no había tiempo para nada más, pero allí abrí una pequeña cajita con la indicación “¿Ajillos en la cumbre?” Yo que conozco cómo terminaba la historia me fui a otro cuaderno viejo y busqué una excursión realizada meses después a la Peña de Francia (Salamanca), donde se había descrito un endemismo exclusivo para esta sierra: Armeria salmantica. Y allí aparecía otra llamada de atención: “Ver Ajillos de la Bolla Grande”. Lógicamente volví a La Bolla, ahora con el único fin de buscar aquellos ajillos que había visto en la distancia con el rabillo del ojo. No tardaron en aparecer entre las afiladas pizarras convertidos en unas preciosas matas de Armeria salmantica.
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| Matas de Armeria salmantica en su hábitat. |
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| Resulta curioso ver a los espinosos cambrones (Echinospartum ibericum) intentando "suavizar" las aristas de las pizarras. |
Entonces pude disfrutar de esta modesta cumbre que, para mí, ofrece la mayor sensación de montaña que uno puede obtener en Extremadura si descartamos Gredos, ni siquiera el Pico Villuercas de Guadalupe (destrozado por su antigua base americana) se acerca a esto. El suelo tapizado de Plantago subulata y las matitas redondas de Echinospartum ibericum entre un suelo descarnado de pizarras agudizan esta sensación. La influencia atlántica es muy patente y las abundantes nubes y nieblas también ayudan a crear el cuadro, que ahora quedaba completo con su endemismo, como toda buena montaña. Las repoblaciones de pino están apenas unos metros más abajo pero no me importa, esos escasos metros suponen un cambio ambiental insoportable para los árboles.
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| Pinos enanos y retorcidos en el límite del arbolado en la ladera oeste, que da vistas a la Malena, única zona extremeña de la cuenca del Duero. Nubes por arriba y nubes por abajo, ¿llovió? |
Esta zona por desgracia está en el punto de mira de la industria eólica y hay varios parques planteados en estas cuerdas. En la parte salmantina parece que ya hay uno con el visto bueno. Las energías renovables no tienen porqué ser siempre sostenibles. Ahora que parece que los molinillos vuelven a tener buena prensa sería bueno que nos planteemos con seriedad los inconvenientes de estas instalaciones en las montañas. No son sólo los molinillos y su insoportable daño paisajístico y en todos los animales voladores en zonas tan sensibles como las montañas, son las múltiples pistas de servicio, las grandes cimentaciones de hormigón y, sobre todo, las líneas eléctricas de evacuación. Demasiadas cosas para que uno piense en una mera ocupación temporal retornable.