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miércoles, 12 de enero de 2011

SIEMPRE VIVA: Sempervivum minutum


Sempervivum minutum. El Mulhacén, Sierra Nevada. Granada (España). 3000 m.

Realmente las siemprevivas hacen honor a su nombre, ya que a lo largo de su historia evolutiva han sido capaces de mantenerse firmes frente a los grandes cambios climáticos. El género Sempervivum cuenta con unas 40 especies distribuidas por las montañas que rodean al Mediterráneo y al mar Negro. Son plantas de origen subtropical que en su día adoptaron un tipo de metabolismo propio de las Crasuláceas que les permitió sobrevivir en zonas secas y cálidas. Se trata del Metabolismo Ácido de las Crasuláceas (CAM en inglés), que también presentan otras plantas crasas como los cactus. El metabolismo CAM es en realidad una fotosíntesis en dos tiempos. Así por la noche, al contrario que en la mayoría de las plantas, las Crasuláceas abren los estomas de sus hojas para absorber CO2 y liberar oxígeno. Sin luz, el CO2 se transforma en ácido málico y se almacena hasta la mañana, cuando con luz la función clorofílica se encarga de transformarlos en azúcar que es el combustible de las plantas. Al abrir sus estomas de noche, huyendo de las horas más cálidas y secas del día, estas plantas consiguen ahorrar hasta 5 veces más en el agua que se pierde por transpiración. Por contra, este metabolismo es menos eficaz que la fotosíntesis y eso hace que las Crasuláceas no sean competitivas salvo en hábitats marginales donde el resto de las plantas es excluida por sequedad y calor (repisas rocosas básicamente).


A las siemprevivas, como a otras muchas plantas crasas, no les asusta el frío, por eso cuando el clima cambió y desapareció la flora tropical de nuestras latitudes ellas pudieron permanecer en zonas rocosas de montaña donde todavía podían competir con la nueva flora. Sin embargo, en estas nuevas condiciones más frescas y húmedas, su metabolismo CAM las dejaba en muy mal lugar a la hora de enfrentarse con otras plantas. La opción que tomaron las siemprevivas fue desandar lo andado y comenzaron a funcionar con una fotosíntesis convencional como sus rivales, aunque se reservaban la posibilidad de activar su metabolismo CAM en períodos de calor y sequedad estivales por lo que en las zonas rocosas seguían siendo muy competitivas. Ahora que parece que el clima tiende a hacer más cálidas y secas nuestras montañas ya tenemos a nuestras siemprevivas en la “pole position” de la nueva carrera por la supervivencia que se avecina.

martes, 11 de enero de 2011

MORMENTERAS O MONUMENTERAS



Como no todo va a ser bichos y flores y aprovechando que después de las comilonas navideñas tenemos el cuerpo entrenado os propongo hoy uno de los dulces más típicos de la provincia de Cáceres, se trata de las Mormenteras o Monumenteras de Alcántara.


Se trata de una receta perteneciente al recetario del Convento de Alcántara, una de las cumbres de la gastronomía extremeña y española. Por la pinta deben tener un origen judío o musulmán, que cualquiera de las dos cosas es posible en esta zona donde las tres religiones se soportaron durante largos años.

Antes de enfrentarse a una de ellas conviene despacharse una o dos maratones, pero hay que probarlas porque lo auténtico es incomparable. Hoy día parece que se intenta industrializar su producción pero me parece un producto difícil para ello.

Por si os interesa os dejo la receta más conocida de este dulce:

Para la masa.

5 kg. de harina.

2 l. de aceite de oliva.

1,5 l. de agua.

1 cucharadita de sal.


Para el relleno o arajú.

2 kg. de miel.

600 kg de almendras.

600 gr. de pan rallado.

200 gr. de anís en grano.

600 ml. de agua.

Importante que la masa que envuelve al relleno como una empanadilla quede fina y ligera y que el relleno presente una textura caramelizada. Parece fácil, pero si os atrevéis con ellas ya veréis como no lo es en absoluto.

lunes, 10 de enero de 2011

LA PRIMERA FLOR DEL AÑO: Saxifraga caucasica

La floración  normal es una inflorescencia con 5-10 flores- 

Esta es la primera flor del año que se ve por la rocalla. Se trata de una de sus más viejas inquilinas que parece algo desconcertada por este invierno “tan tonto”. Esta es una de las tres Saxifraga caucasica adquiridas a un vivero holandés en abril de 2009. En la rocalla permanecen dos y la tercera se encuentra en una pequeña delegación que hemos abierto en la terraza de mi hermano.


No es una típica caucasica, según indica el vivero procede del cultivo de ejemplares del Monte Osten y parece ser una forma de altura con un porte más compacto y enano que la tipo. He intentado localizar el citado monte pero me ha resultado imposible, estoy casi convencido que el nombre se lo puso en su día una persona ajena al país que recorrió la zona y puso nombres a las zonas que visitó para aclararse luego (los botánicos alemanes han recorrido estas montañas desde antiguo y en alemán podría ser el “monte del este”). Agradeceré cualquier aclaración a esta cuestión.

Saxifraga caucasica vive en el Cáucaso central por encima de los 3000 m y está demostrando ser una especie bastante dura. Antes de la actual remodelación de la rocalla coloqué a una de estas plantas en una pequeña oquedad de una roca de granito a pleno sol y aguantó con un buen crecimiento un año, hasta que la reubiqué junto a su compañera (que es la de la foto).

jueves, 6 de enero de 2011

LOS TEJOS DE ESCOBAREJO (Losar de la Vera, Cáceres. España).


Imagen de los tejos del tercer regajo.

Tengo la fortuna de ser una de esas personas afectadas por el "Síndrome del Tejo Salvaje". Pocas cosas me afectan más que un viejo tejo en su medio natural (un tejo monumental de ermita me produce síntomas algo similares). Por lo que me cuentan los doctores esto no tiene cura, así que pasaré el resto de mi vida buscándolos y deleitándome con ellos. El problema es que hay una parte de la humanidad empeñada en curarme, a mí y a todos los que padecemos este síndrome. Hacen esfuerzos sobrehumanos para privarme de la contemplación de los, cada día más escasos, tejos centenarios de nuestros montes. Los quemarán aún con riesgo de su propia vida, harán grandes esfuerzos para dañar sus raíces hasta matarlos al restaurar un monumento e incluso eliminarán concienzudamente, año tras año, todos los pequeños tejos que con el tiempo podrían comenzar a provocarme síntomas. La bondad en nuestra especie no tiene límites.


Un tejo sobreviviente entre dos tejos quemados.


Los restos blanqueados crean una imagen siniestra.

Las montañas del norte de Cáceres acogen a una pequeña población de esta especie que, salvo en el caso de los Tejos del Cerezal, aparece en pequeños grupitos o aislados. La situación en esta región, como en casi toda su área de distribución, es preocupante, pero agravada aquí por su bajo número de individuos (menos de 300). Con ellos he ido perfeccionando mi enfermedad y, si la genética no falla, espero que con ellos la sobrelleve mi hija.


Viejo tejo con la mayor parte de su tronco quemado.

Uno de los espectáculos más sobrecogedores que podemos observar hoy en el Gredos cacereño es el de los pobres Tejos de Escobarejo. Hasta los años ochenta del pasado siglo se mantenía en tres pequeños regajos paralelos de esta sierra, separados tan sólo por decenas de metros, una pequeña población de más de 30 ejemplares adultos de esta especie acompañados de serbales de cazador y algunos acebos. Algunos ejemplares con troncos de más de 4 metros de perímetros eran varias veces centenarios.

Viejísimo tejo de más de 4 metros de perímetro de tronco muy afectado por el fuego.


El mismo Tejo cuatro años antes.

A mediados de los ochenta se comenzaron a repetir quemas de matorral en el entorno de los tejos. Quemas claramente dirigidas a acabar con ellos y que de hecho consiguieron llevarse por delante a más de 11 ejemplares adultos, cuyos restos blanqueados por el sol aún son visibles, casi como si de unos espectros se tratase. Los tejos que aún viven muestran graves daños por fuego, con partes del tronco secas y copas muy reducidas. A finales de los noventa se produjeron algunos fuegos intencionados de menor intensidad cuyos daños fueron más limitados. La situación llevó en el año 2001 a realizar por parte de la Administración un pequeño trabajo de desbroce manual de brezos y escobas próximos a los tejos para evitar que nuevas quemas de matorral pudieran llegar a ellos. Junto a este desbroce se procedió a proteger frente al ganado a los jóvenes tejos que aparecieron al eliminar un matorral, que por un lado les daba protección pero por otro era una seria amenaza para la continuidad de todos los tejos.


Otro tejo quemado, al fondo La Covacha y Riscos Morenos.

Que me conste no han vuelto a repetirse las quemas en la zona de los tejos. La vigilancia en la zona aumentó con la creación de la Reserva Regional de Caza, pero también es cierto que de la sierra ya prácticamente han desaparecido todos los sospechosos, esos que también quemaron La Covacha de cabo a rabo. Les pedí a los Reyes Magos que nos permitieran poder seguir disfrutando de estos tejos a mí, a mi hija, a los hijos de mi hija… pero me han traído carbón.

lunes, 3 de enero de 2011

LA ROCALLA DE ALPINAS

Una pequeña ampliación de esta primavera

Con el nuevo año es un buen momento de hacer balance sobre el estado de la rocalla, transcurridos ya más de un año y medio desde su creación. Lo primero que tengo que decir que uno de mis mayores temores, como era que no se adaptaran las plantas, carecía totalmente de fundamento y las plantas de montaña han demostrado de que pasta están hechas. Todo lo que he leído sobre el cuidado de alpinas en jardines a baja cota era de aficionados británicos, centroeuropeos o norteamericanos y todo había que tomarlo con mucha precaución. No significa lo mismo “a pleno sol” en Escocia que en Extremadura, como tampoco es lo mismo tener temperaturas mínimas invernales que rara vez bajan de los -5 º C (y en esos casos sólo un puñado de días al año) frente a los -10, ó -20 de aquellas latitudes. Pero pese a ello, muy pocas plantas han muerto en este tiempo (que recuerde de cabeza sólo 7 una vez transcurrido un mes de su llegada y en varias de ellas podemos hablar de un “asesinato” a manos de un Mirlo). Hasta la fecha la fase más crítica es el viaje desde los viveros especializados hasta Cáceres. Aunque aún así la fortaleza de estas plantas no deja de sorprenderme. En una ocasión un paquete con Saxífragas desde Holanda tardó 15 días en llegar a mi casa, al abrirlo pensé que todas estarían muertas y sin embargo, más del 70 % estaban, y están, vivas. Recientemente un paquete de Inglaterra fue retenido en la aduana por la policía y llegó a mi casa a los 19 días del envío, pese a todo el 40 % de las plantas parece que ha sobrevivido.


Abril de 2009. La base estaba creada. Una L de 3x2 m.


Con estas lluvias invernales "monzónicas" que tenemos ahora me planteo seriamente cubrir la rocalla en invierno.

Las plantas todavía son pequeñas en la mayoría de los casos y no han ocupado su terreno en la rocalla, pero el espacio ya está muy limitado en la actualidad. En este tiempo he podido descubrir varios errores en la elección de especies por su gran crecimiento como Antirrhinum molle, Campanula dolomitica, Petrocoptis pyrenaica o Phlox subulata. La mayoría de ellas están siendo reubicadas en otras partes del jardín.

También con el tiempo he descubierto que no elegí la mejor ubicación para la rocalla. El miedo al sol extremeño me llevó a buscar una zona umbrosa con unas 5 horas de sol directo en verano, pero casi sin sol durante la primavera, lo que creo que está causando floraciones escasas en algunas especies. Si este problema se confirma su solución se plantea complicada, aunque una buena parte de las especies de la rocalla son especies poco amantes del sol y creo que tal y como están les irá mejor. Posiblemente sólo me quede seleccionar las especies antes de adquirirlas. Lo ideal hubiera sido buscar pleno sol y colocar las piedras grandes de modo que se creen zonas de sombra permanente.


El inicio de la floración de esta pasada temporada.

En estos momentos estas son las especies que pueblan la rocalla:

Androsace cylindrica, Androsace carnea x pyrenaica, Androsace laggeri, Androsace carnea subsp. brigantica, Androsace albana, Androsace muscoidea, Androsace vitaliana subsp. assoana, Androsace sempervivoides, Androsace studiosorum, Androsace microphylla, Androsace tanguslashanensis.


Saxifraga oppositifolia, Saxifraga burseriana var. seissera, Saxifraga andersonii, Saxifraga ferdinandi-coburgi, Saxifraga federici-augusti subsp. grisebachii, Saxifraga scleropoda, Saxifraga sempervivum subsp. stenophylla, Saxifraga areitioides, Saxifraga callosa, Saxifraga pentadactylis, Saxifraga caucasica, Saxifraga x crustata, Saxifraga lilacina, Saxifraga dinniki, Saxifraga x arendsii.

Primula hirsuta, Primula auriculata, Primula laurentiana, Primula florida, Primula fasciculata, Primula marginata, Primula allionii.

Arenaria tetraqueta subsp amabilis (granatensis), Armeria caespitosa, Armeria bigerrensis, Campanula dolomitica, Campanula cochlearifolia, Campanula rainieri, Campanula carpatica, Silene acaulis, Antirrhinum molle, Gentiana acaulis, Gentiana verna, Aquilegia saximontana, Lewisia cotyledon, Penstemon teucroides, Penstemon rupicola, Phlox subulata, Dodecatheon alpinum subsp. alpinum, Edraianthus pumilio, Petrocoptis pyrenaica subsp. glaucifolia, Thymus praecox, Dabra aizoides, Minuartia recurva, Haberlea rhodopensis, Ramonda myconi, Dianthus gredensis, Calceolaria uniflora, Leontopodium alpinum, Leontopodium alpinum subsp. nivale, Azorella speciosa, Sempervivum minutus, Sempervivum arachnoideum, Pinus mugo, Picea pungens var. globosa.


domingo, 26 de diciembre de 2010

ANDROSACE CYLINDRICA


Androsace cylindrica en plena floración.

Las Androsace son mis plantas de montaña favoritas, especialmente las especies de mayor altitud con su aspecto de pequeños cojines recubiertos de flores. Varias de estas especies se cultivan habitualmente por viveros especializados, aunque una vez más tendremos que tener cuidado con las hibridaciones y con la nomenclatura.


El ejemplar de la foto es una de mis dos Androsace cylindrica adquiridas en un vivero escocés en noviembre de 2009. Se trata de una especie endémica de los Pirineos centrales, tanto en Francia como en España. Las plantas venían etiquetadas como Androsace cylindrica x hirtella, aunque en realidad hoy día se reconoce como única especie a Androsace cylindrica, que tiene tres subespecies muy próximas (hirtella, cylindrica y willkommii). Como quiera que en la naturaleza las subespecies hirtella y cylindrica presentan numerosas formas intermedias y dado que la mayoría de los pelos de las hojas no son ramificados, me parece más acertado tratarla como Androsace cylindrica a secas.


El mismo ejemplar a punto de iniciar la floración.

Esta es una de las especies en forma de cojín más fáciles de mantener ya que aguanta perfectamente la lluvia invernal (yo las tengo sin protección), que es uno de los mayores peligros para las plantas alpinas en las zonas bajas. Coloqué una de las plantas sombreada por una piedra y la otra en una situación que en verano le obliga a soportar el sol de las horas centrales del día. Las dos han crecido con normalidad y en junio florecieron en abundancia. Mi “amigo” el Mirlo arrancó dos rosetas de una de ellas, las puse en tierra y parece que han emitido raíces sin mayores problemas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

LA FUENTE PAJARES. VALCORCHERO, PLASENCIA (CÁCERES).




Siguiendo el antiguo camino empedrado Plasencia-Villar de Plasencia, muy cerca ya de la linde de las fincas Valcorchero y El Almendral,   nos dejaremos caer ladera abajo siguiendo una falla que crea una vaguada muy evidente para llegar hasta esta fuente. En este punto el alcornocal se ha enriquecido con quejigos y se ven ya los primeros robles rebollos del entorno de la Fuente del Cañito. El descenso es breve pero intenso, de modo que en pocos metros pasamos del ecotono de alcornocal-rebollar con abundantes quejigos al de alcornocal-encinar con numerosas cornicabras. Cuando la pendiente se suaviza y las encinas aparecen como dominantes llagamos a la fuente, para mi gusto la más bonita de las más de 20 que tiene el monte de Valcorchero y si la visitamos al final del otoño mejor. La fuente está formada por 12 pilones tallados en granito y dispuestos en ligero arco para contrarrestar la fuerte pendiente. El manadero se ha protegido con una piedra de granito. Unos fresnos la franquean y ayudan a refrescar la zona en verano.





Aunque la integración paisajística de esta fuente es magistral, como se aprecia en las imágenes, no es la fuente que más vida alberga debido al pequeño tamaño de sus pilones. Lástima que le han colocado un feísimo cartel de tipo militar encima (en realidad están sembrando el monte de ellos, con lo que ahora parece una pista americana).



En la zona se pueden observar ejemplares sueltos de cuarzo lechoso cristalizado procedentes de un filón cercano que las frecuentes escarbaduras de los jabalíes dejan al descubierto.


Ejemplar de 8 cm de la Fuente Pajares
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