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domingo, 21 de noviembre de 2010

LA ROCALLA: FLORA AUSTRAL

Calceolaria uniflora subsp. darwinii

Aunque las especies de Europa y Asia Central dominan la rocalla, también hay una pequeña representación de la flora de las montañas australes:

Calceolaria uniflora subsp. darwinii es exclusiva de las zonas montañosas del sur de Patagonia y Tierra del Fuego. Parece ser que la subespecie (una verdadera especie para algunos autores) se describió con los ejemplares que Darwin recolectó durante su viaje en el Beagle. A pesar de su apariencia las Calceolarias no tienen nada que ver con las orquídeas Zapatitos de dama (Cypripedium). La planta ocupa una zona sombreada de la rocalla donde hay abundante tierra vegetal. Procede de Escocia (diciembre de 2009) y floreció a comienzos del verano.

Raoulia australis

Raoulia australis, endémica de los Alpes de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Es una planta tapizante de buen crecimiento que en un año que lleva en la rocalla ya me ha obligado a despejarle el terreno. Vino en el mismo paquete que la Calceolaria uniflora. Está situada en una zona que en verano es pleno sol. Pudimos ver sus pequeñas florecillas en el mes de julio (son como unas minúsculas manzanillas de un par de milímetros de diámetro). La planta ha sufrido repetidos ataques por parte de un Mirlo y tiene un par de agujeros producidos por la terrible granizada de hace unos meses. Esta planta parece que se adapta sin problemas al clima de Cáceres, cálido y un poco seco y con inviernos suaves (bajando muy rara vez de -5 ºC).


Azorella speciosa

Azorella speciosa, endémica de las Punas andinas entre los 3000 y los 4500 m. Las Azorella son famosas por su larga vida (según algunos autores hay individuos de casi 5000 años). El ejemplar de la rocalla se encuentra en fase de aclimatación. Proviene de un vivero inglés y llegó a casa tras permanecer demasiados días dentro del paquete, por lo que se ha ahilado (etiolado). Está colocada en una zona de pleno sol en verano.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LUCES Y SOMBRAS: Crocus carpetanus


Hace unos días ví una foto de Víctor Pizarro en su blog Ciudad Dormida (http://ciudad-dormida.blogspot.com/) en la que se veía un Colchicum fotografiado este otoño en la comarca cacereña de Las Villuercas. En ella Víctor se recreaba en los claroscuros del bosque y creó una bella composición. Inmediatamente me recordó una foto tomada hace unos años en un robledal del Valle del Jerte. Se trataba de un Crocus carpetanus, especie que a finales del invierno inundan los parajes montanos de Cáceres, busqué la foto y aquí os la muestro.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Plagionotus marcorum



Plagionotus marcorum es una de las joyas de la fauna ibérica. Descrita hace apenas diez años por López Colón, se unen en esta especie todos los atributos posibles para hacerla irresistible para cualquier amante de los insectos. En primer lugar presenta una distribución muy reducida apareciendo en forma de pequeñas poblaciones aisladas en las provincias de Alicante, Almería, Badajoz, Ciudad Real, Guadalajara, Madrid, Málaga, Murcia y Toledo. Segundo, su ciclo biológico aparece muy estrechamente vinculado a su planta nutricia (Lavatera triloba). Tercero, su indudable belleza con una ornamentación que imita a los himenópteros. Cuarto, su interés biogeográfico, ya que dentro de su género pertenece a un grupo de especies muy próximas asociadas a las malváceas y con distribución mediterráneo-turánica (cuencas del mar Mediterráneo y mares interiores de Asia Central), que nos hace remontarnos a los momentos de la desecación parcial del Mediterráneo y su posterior llenado hace varios millones de años, suceso que dejó numerosas especies de fauna y flora con una distribución muy similar que ha permitido recomponer las rutas migratorias y el posterior nacimiento de muchos de los endemismos de fauna y flora de la Cuenca Mediterránea.


La foto de un adulto sobre su planta nutricia está tomada en la Tierra de Barros (Badajoz). En esta comarca se mantiene a duras penas la especie por la constante destrucción de su planta nutricia refugiada en cunetas de carreteras y bordes de cultivos. Las poblaciones extremeñas, tal y como se ha comprobado en los estudios de filogenia molecular realizados en este género (De la Rosa, 2003), son las más diferenciadas debido a su mayor aislamiento, lo que las hace más valiosas si cabe (la especie está protegida en la región).

sábado, 13 de noviembre de 2010

EDELWEISS (Leontopodium alpinum)


Leontopodium alpinum en la rocalla con las hojas nuevas aún verdosas

El Edelweiss o Flor de nieve es sin dudas una de las plantas alpinas más famosas. Desde antiguo símbolo del coraje y la pureza, era un regalo de los jóvenes a sus novias que con el tiempo derivo en souvenir y con ello a su recolección masiva, lo que obligó a su protección estricta. Ser imagen de pureza no le libró de ser también el símbolo de una división alpina de las Waffen SS durante la Segunda Guerra Mundial y hoy día del ejército suizo.


Es una planta que no podía faltar en la rocalla, los Leontopodium son una exitosa familia de plantas de las montañas de Asia Central, cuyo representante europeo llegó a nuestras montañas con las glaciaciones cuaternarias, sobreviviendo hoy día únicamente en Pirineos, Alpes y Dolomitas. Es una planta relativamente fácil de conseguir ya que se cultiva abundantemente para su venta como ornamental (incluso un conocido supermercado alemán las ha tenido en sus estantes).

Mi primer intento con la especie fueron unos sobres de semillas italianos adquiridos en un centro de jardinería. Se trataba de la subespecie nominal y su germinación fue bastante buena, sin embargo, todas las plántulas morían al poco de germinar por problemas en el cuello, pese a probar distintas alternativas. Ante ese fracaso adquirí un ejemplar procedente de los Alpes cultivado en un vivero de Escocia. Cuando lo recibí en diciembre de 2009 toda su parte aérea estaba ya muerta y la verdad es que me dio un poco de angustia ver toda la planta seca al sacarla de la caja. La mantuve todo el invierno a resguardo de las lluvias y a principios de primavera la coloqué en una zona soleada de la rocalla, donde al poco comenzó a brotar. Las hojas en principio verdes se tornaron grisáceas durante el verano. En junio floreció, manteniendo las flores, aunque secas, hasta finales de agosto.

En estos momentos la planta está comenzando a perder su parte aérea, preparándose para su letargo invernal. Acabo de recibir procedente de Escocia otro ejemplar de la variedad/subespecie nivale, que es una forma de mayor altitud que se caracteriza por ser más pequeña y peluda, siendo exclusiva de los Alpes italianos y los Dolomitas. También lo he recibido con la parte aérea seca por lo que tocará esperar a la primavera. Estas hojas secas, pese a ser muy antiestéticas, es conveniente dejárselas a la planta como protección, pudiendo retirarlas en primavera.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA MANZANILLA DE GREDOS: Santolina oblongifolia


Manzanilla de Gredos a 2200 m en la cacereña sierra de Majarreina, al fondo una magnífica turbera colgada

Guardo en el recuerdo una travesía de varios días por la cara norte de la sierra de Gredos con 17 años, cargado como un burro, aunque sin protector solar ni gorro. De aquella experiencia saqué dos cosas claras, la primera que había algo en la sierra que me atraía y la segunda que el sol quema (los cuatro amigos tuvimos que ir al médico para que nos trataran las tremendas quemaduras que nos produjo el sol en la cara). Para no perder el contacto con la sierra comencé a salir al campo con amigos montañeros, pero nuestros caminos se separaron rápidamente, yo era demasiado lento y ellos eran demasiado rápidos. Desde entonces visito la sierra sólo o con la compañía mínima, a mi aire, tomándome mi tiempo. Fue cuando empecé a trabar contacto con los verdaderos conocedores de la sierra, viejos cabreros, viejos guardas-furtivos de caza, agentes y vigilantes de Medio Ambiente e incluso algún botánico. Recuerdo que las primeras conversaciones, cargadas de recelo, las solventábamos sin excepción hablando de las plantas con usos tradicionales de la sierra: belesa, té de roca, junciana, ajedrea, manzanilla fina, vedegambre... Creo que esas largas conversaciones nocturnas, animadas por los insufribles vinos de pitarra serranos, fueron las que forjaron mi profunda afición por la flora de montaña, facilitando un intercambio de información sobre la flora de Gredos que ha durado varios años y permitieron que los guardas de caza comprendieran que lo que me interesaba de la sierra eran las flores y no las monteses. Esos tiempos ya han pasado y hoy ya no quedan cabreros viejos en la sierra (el abuelo Paulino habrá dejado ya su majada de verano), los guardas viejos también se han jubilado y en su lugar ha aparecido un nuevo tipo de ganadero de todoterreno y prismáticos asociado a las vacas, que poco puede aportarme.


La Manzanilla de Gredos (Santolina oblongifolia) es una de esas plantas imprescindibles en la cultura de las majadas serranas, donde no faltaban nunca los ramos a secar de esta especie. Sus propiedades medicinales son similares a las de la manzanilla común, siendo utilizada como tónico digestivo, incluso se podía comprar en la farmacia de El Barco de Ávila hasta hace unos pocos años. He probado sus infusiones cuando he dormido en la sierra y saben como una buena manzanilla, aunque me provoca alergia en la garganta. Estudios recientes han descubierto en esta especie principios antiinflamatorios e inhibidores de la replicación de ciertos virus, lo que la convierte en una especie de un altísimo valor para la investigación farmacéutica. La especie es exclusiva de Gredos (alcanzando puntualmente la sierra de Madrid) donde llega a ser muy abundante en algunos puntos. En Extremadura es una especie protegida, mientras que en Castilla y León, donde es mucho más abundante, su recolección está regulada. Hasta los 1700 m forma una comunidad ruderal en suelos alterados junto a la Manzanilla perruna (Santolina rosmarinifolia) y los híbridos de ambas, a partir de esa altitud sólo se mantiene la Manzanilla de Gredos, caracterizando la vegetación de pedreras soleadas. En las zonas con alta densidad de monteses se hace más rara e incluso se vuelve una especie rupícola. Siempre se consideró como la de mejor calidad aquella que crecía en las zonas más altas, posiblemente por que las plantas de las cotas más bajas suelen estar cruzadas con la manzanilla perruna mucho más amarga.

lunes, 8 de noviembre de 2010

EL OTOÑO EN EL JARDÍN

Arilo de Tejo

Las tareas reproductivas (las que vienen después del parto) absorben todo mi tiempo y apenas si salgo al campo. Uno que es previsor tuvo tiempo de montar un diminuto jardín con algunas plantas favoritas para aprovechar los escasos tiempos muertos. El otoño parecía que no quería llegar pero ya se ha instalado y los árboles están cambiando de tonalidad, mientras que alguno nos regala sus flores y frutos.
Flor de Madroño

Ya el año pasado el jardín fue una estación de servicio para los mosquiteros, pero deben ser otros pájaros los que acaban con los frutos del majuelo, el madroño, el tejo y el durillo. Sospecho que el Mirlo que se crió en el jardín desde pollo y tiene querencia a sus lombrices tiene bastante que ver con ello, pero alguien le está ayudando y no son los gorriones, que abandonaron el jardín cuando les clausuré el comedero, al que habían invitado sin mi permiso a todos los congéneres del barrio. Hay una pareja de Roquero solitario que anida en la cubierta de casa, pero nunca los he visto bajar al jardín, otra pareja de Tarabilla común frecuenta la fuente, pero no sé si serán capaces de comerse un madroño. La lista de sospechosos la cierra una pareja de jilgueros que crían en un árbol de la calle a escasos metros del jardín, aunque parecen buena gente. Otras aves han aparecido tan esporádicamente que no las tengo en la lista de sospechosas.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Calopteryx xanthostoma

Cópula de Calopteryx xanthostoma

Es habitual que cuando un término es utilizado con frecuencia pierda parte de su sentido, dejando de ser un concepto neutro que debe ser interpretado, para pasar a tener valores positivos o negativos intrínsecos. La diversidad biológica (biodiversidad) y los indicadores biológicos (bioindicadores) son dos de esos términos. El tramo del río Jerte que discurre dentro del Valle de Jerte (Cáceres) entre Los Horcos de Tornavacas y Los Cachones de Plasencia tradicionalmente se ha considerado como uno de los puntos de mayor valor para los odonatos dentro de la Península Ibérica. Aquí conviven nuestras tres especies de Calopteryx, un clásico indicador de buena calidad del agua. Calopteryx virgo ocupa aguas frescas, limpias y bien oxigenadas; Calopteryx xanthostoma ocupa aguas algo más cálidas y es menos exigente con la pureza y el oxigeno disuelto, por lo que aparece en zonas con menor corriente, a menor altitud y llega a tramos casi remansados del río. Por último, Calopteryx haemorrhoidalis tiene unas exigencias intermedias por lo que coincide con las otras dos especies, aunque siempre se decanta por zonas con densa cobertura vegetal, por lo general sombreadas. En este mismo tramo podemos encontrar actualmente 26 especies de odonatos (al menos esas son las que yo he observado), una diversidad bastante elevada para un río extremeño.
Cuando comparo la situación con la de finales de los años 80, cuando empecé a fijarme en los odonatos de esta zona, se puede concluir que la diversidad de odonatos ha pasado de 23 a 26 especies, es decir, hay mayor diversidad biológica o biodiversidad como normalmente se dice. Por otro lado, el bioindicador de aguas limpias es actualmente más abundante que su pariente menos exigente. Estos datos, que son ciertos, expuestos así nos dan la impresión de que el río Jerte se mantiene en forma, incluso se ha enriquecido. Esto es todo lo que necesita saber un político. Por desgracia, la realidad siempre es más complicada de lo que a los políticos les gustaría. Sí, es cierto que ha aumentado el número de especies de odonatos en la zona, pero también lo es que las especies nuevas son de origen africano y no son exigentes para nada con la calidad del agua, siendo comunes en aguas estancadas y sucias. Suele ser habitual no decir nada sobre la abundancia relativa de las distintas especies, pero si comparamos esto, vemos como especies exigentes como Macromia splendens casi pueden darse por extinguidas en la zona, mientras que Crocothemis erythraea cada día es más común. Volviendo a los Calopteryx, la situación actual también tiene matices: cierto que las poblaciones de Calopteryx virgo siguen siendo abundantes y se mantienen en sus zonas, como ocurre con Calopteryx haemorrhoidalis, pero la situación de Calopteryx xanthostoma no es tan buena, la especie ha desaparecido de varias zonas y en las inmediaciones de Plasencia se ha vuelto mucho más rara. La explicación es sencilla, la contaminación va en dirección de la corriente y por tanto, cuanto más tramo de cuenca avancemos más contaminada estará. Por ese motivo la especie situada en la zona más baja de la cuenca es la que más sufre los efectos de la pérdida de calidad de las aguas. Donde vive C. virgo apenas hay actividad humana, donde lo hace C. xanthostoma hay cada día más (y no siempre cumple la ley). Conocido esto, sin que por ello sea mentira lo que a nuestro hipotético político le gustaría oír (pasa un poco como con las estadísticas), podemos también afirmar que en el río Jerte van haciéndose cada vez más raras las especies de odonatos exigentes en la calidad de las aguas, mientras que aparecen nuevas especies propias de medios más contaminados.
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